EN FORMA DE PARÁBOLA
Para llegar a la gente sencilla parece indicado hablar en forma de parábola. Se da por hecho que un registrador de la propiedad es una persona sencilla, insisto, sencilla, no simple, que se atiene al sentido común y a la Ley Hipotecaria. En nuestro caso el registrador además muestra una gran afición al ciclismo.
Este año de 2015, Rajoy tiene que disputar una larga carrera de cuatro etapas, Sevilla-Madrid-Barcelona-Madrid, a lo largo de los nueve meses que quedan del año en curso. La primera etapa, Sevilla, contra reloj por equipos, Rajoy y su gregario, Juan Manuel Moreno Bonilla, la han perdido sin paliativos. La ha ganado claramente Susana Díaz con un “mal tiempo”. 150.000 votos menos que en la anterior elección. Los otros dos colocados, Podemos y Ciudadanos, se aprestan a incomodar a la vencedora durante el tiempo que den de si los efluvios de la bien exhibida victoria de la socialista. La segunda etapa, con salida en Madrid y destino en 17 autonomías, puede ser decisiva sobre todo si los resultados son malos y afloran reconocidos “sprinter” como, por señalar, Núñez Feijoo, Esperanza Aguirre, Luisa Fernanda Rudí, Juan Vicente Herrera, que destaquen por sí mismos en deterioro del líder.
La etapa de Barcelona, también contra reloj, se presenta imprevisible y oscura como el reinado de Witiza. Es más, algunos piensan que, al final, se suspenderá, lo que sería una gran victoria para el presidente del gobierno que de otra manera tendrá que lidiar con muchos y diversos enemigos y pocas ayudas y escasas dosis de comprensión.
¿Llegará Rajoy a disputar la etapa reina sumido en los fríos más que previsibles del mes de diciembre y otros gravísimos inconvenientes ahora difícilmente detectables? ¿Seguirá siendo Rajoy el jefe de filas o, como empieza a percibirse esta última semana, la crítica en voz baja que se oye en los corrillos acabará por poner en cuestión al gallego inalterable, de andar pausado y de reflejos más que contenidos.
Aunque parezca una frivolidad, es seguro que no nos vamos a aburrir. Empieza a ponerse en cuestión la fórmula mágica de la democracia española del bipartidismo y, sobre todo, no se puede desconocer lo mucho que España como nación y como sociedad se juega en estos difíciles y definitivos mese.
(Publicado en Diario de Burgos, 25 de marzo de 2015)