miércoles, 26 de abril de 2017

DEL COMERCIO DE ESTA PLAZA

Antonio Escohotado es una rara avis entre la intelectualidad española. Jurista, filósofo y sociólogo, ha traducido a Hobbes, Newton y  Jefferson. Ha publicado más de una docena de libros y ha empleado sus últimos diez años en una profunda y minuciosa investigación sobre la propiedad y su más inmediata y positiva consecuencia: el comercio. A lo largo de tres tomos, Escohotado explica que la aparición de la sociedad de consumo es un hecho reciente, precedido de dos milenios de modelos sociales hostiles a ella. Tras localizar el complejo que precipitó a la idea del comercio como un mal infeccioso, ha descrito sus altibajos desde la civilización greco-romana hasta el día de hoy. 

Entre nosotros, es decir, en la España hidalga y guerrera, el comercio normalmente no ha tenido buena prensa; es más, ha tenido, y todavía tiene, detractores de calibre insólito y desconsiderado. Como el pensador Pablo Manuel Iglesias, que se atreve, desde la impunidad, a descalificar la trayectoria de uno de los grandes hombres de la reciente historia económica española, como es Amancio Ortega. Lo tilda de sospechoso de los mayores males y responsable de lo que hoy es la sociedad española que, a su pesar, vive la época más esponjosa de su existencia como sociedad progresiva y civilizada.

El comercio es un fenómeno mundial, continental, nacional y local. Estos días, al discurrir por la calle de Santander, en la esquina con el pasaje de la Plaza de la Libertad, un comercio de calidad y exclusividad, Serrano, cumple 75 años desde que, en 1942, un catalán llegado a Burgos fundó la enseña que ha marcado “hitos en la moda burgalesa”. Ahora se cumplen las bodas de diamante de la marca decididamente burgalesa, regida por la segunda y tercera generación familiar, que no ha renunciado a su idea de singularidad en la oferta y de buen trato en el día a día  a una clientela local, regional y nacional  que sitúa a la tienda en una primera línea sin tener que envidiar a otros establecimientos de este género en los ámbitos citados. Burgos fue próspero cuando negoció, transó y compitió. El Consulado del Mar es un ejemplo y un referente. Tiendas como Serrano, en otra dimensión y en otro tiempo, continúan y afirman aquellos buenos tiempos. Es decir, Serrano con sus continuadores “del comercio de esta plaza”.

(Publicado en Diario de Burgos, 26 de abril de 2017)