Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado
EN LA TABERNA: UNA DE BERBERECHOS, ¡MARCHANDO!
Domingo, 2 de mayo de 2021; hora, entre las once y las doce de la mañana. Suena el teléfono fijo de mi casa en Madrid (que es la de todos ustedes) y se oye una voz templada y lejana. Sin hacer grandes esfuerzos es fácil identificar que corresponde a un mensaje grabado del candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, el profesor Ángel Gabilondo. Brevemente desarrolla su idea y me invita a votarle a él y a su partido. Breves minutos de desconcierto por la intromisión dominical.
No hace falta ser muy penetrante para entender que el PSOE, al que se le asignaban todo tipo de desdichas en la contienda electoral de Madrid del día 4, estaba a la desesperada, o casi. Ante las encuestas nada prometedoras, recurría a cualquier procedimiento para intentar cambiar el sentido del voto, sin tener en cuenta una posible valoración de los destinatarios por barrios o distritos electorales. En fin, y como resumen: el PSOE de Madrid y Gabilondo estaban en las últimas.
Estaban. Ahora, el verbo ya es presente: están fundidos. Pasadas las diez de la noche del día 4, los resultados definitivos de las elecciones de dicha jornada confirmaban la legítima preocupación de los socialistas, que perdían trece escaños. Y, lo que es peor, pasaban a convertirse en la tercera fuerza política en Madrid, teniendo a un enemigo tan incómodo como los procomunistas de Íñigo Errejón, con la candidata revelación de Más Madrid, Mónica García.
Pocas fechas antes, el profesor Tezanos, especialista en temas demoscópicos y fiel servidor del PSOE, había descalificado rotundamente a los posibles votantes de derechas, llamándoles “tabernarios”. Es decir, tal y como define el diccionario de la Real Academia Española, tildándoles de “gente propia de las tabernas”. Como también define este mismo diccionario, las tabernas son “establecimientos públicos de carácter popular donde se venden bebidas, principalmente alcohólicas, al por menor y a veces se sirven comidas para ser consumidas en el mismo local”.
Bueno, ¿y qué? Yo, que evidentemente soy votante de derechas, concretamente del Partido Popular, soy también un entusiasta y convencido tabernario diario. Todos los días, después del trabajo, a mediodía, concurro a una taberna, que ahora la mayoría prefiere llamar bares. Son lugares d encuentro, para intercambiar impresiones con amigos cercanos y clientes asiduos. Consumimos moderadamente alcohol, y siempre para acompañar a una tapa o un pincho, ya sea una tortilla o una morcilla de Burgos. O, aunque rabie la vicepresidenta Carmen Calvo, unos berberechos. ¡Y a mucha honra, faltaría más! Calvo tuvo un pésimo perder y empeoró el insulto de Tezanos a los “tabernarios”. Como yo.
Pero para que las cosas queden claras, además de tabernario yo soy un tabernero. Hijo y nieto de taberneros. Por parte de padre y también por parte de madre.
Sin pretenciosidad ninguna, entiendo que esta familia, como otras tantas, y como las 1.620.213 madrileños o residentes en Madrid que han votado a Isabel Díaz Ayuso, pueden ser o no tabernarios, y en mi caso hay un buen acopio de títulos universitarios en dos generaciones. Pero el caso es que todos los votantes son personas dignas que merecen respeto y consideración de unos funcionarios públicos que viven de los impuestos que tributan religiosamente esos madrileños, y otros más. Aparte de que, como se ha recordado estos días, grandes episodios históricos y grandes obras de la cultura universal se han gestado en las tabernas, que son fundamentalmente lugares de encuentro (y a veces de desencuentro, sobre todo en los partidos de fútbol ante la tele).
Las elecciones de Madrid han sido limpias y oportunas. Han confirmado a Isabel Díaz Ayuso como su presidenta y han abierto un debate político, intelectual y demoscópico del futuro inmediato en España. Dos de los periódicos más influyentes del mundo han subrayado la elección en sendos editoriales. The Wall Street Journal no pudo decirlo más claro en tres palabras: “Madrid elige libertad”. Era una referencia al eje de la campaña de Ayuso. Y Financial Times: “España encuentra a una nueva campeona en la derecha”. Muchos miles, mejor dicho, millones de tabernarios, desde Galicia a Murcia y desde Cataluña a Andalucía, preocupados por su futuro y el de España, meditan su actitud y su voto de cara a unas próximas elecciones generales. Algunos, como yo, lo hacemos visitando una taberna en el mediodía de nuestras vidas.
(Publicado en Diario de Burgos 17 de mayo de 2021)
