lunes, 4 de noviembre de 2019

Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado

CUANDO SEDANO ERA UNA BARBERÍA…

…Y la Zapatería Melgosa tomó el relevo de la Mercería Eduardo

El Espolón, durante el último cuarto de siglo, ha sido víctima de dos enemigos furibundos: la incuria administrativa y la Ley de Arrendamientos Urbanos. El texto legal inició su ataque desafortunado con el desahucio del inolvidable Café Viena para que Caja Círculo instalara su oficina principal. Siguió el acoso con victoria final al Café Bar Rihn, y a la Cafetería Espolón. Bastantes años antes, justo al final de la Guerra Civil, la Joyería Polo evacuó de su sede al Círculo Venatorio y Almacenes Simeón decretó la muerte del Café-Bar Candelas. Cuando El Casino quiso entrar en juego con La Bodeguilla, la terraza del Círculo de la Unión no fue capaz de atraer a clientes que ya habían visto cómo la Cafetería Niza sustituía al Bar Numancia y uno tras otro se marcaban su penosa ausencia.

La Cafetería Tudanca, con salida a la Plaza Mayor, mantuvo enhiesta la bandera hostelera y lo que fue primero Confitería Royalty cambió de denominación por el apellido de su dueño, Doroteo Ibáñez. Hoy es un atractivo punto de reunión de desayunos mañaneros y de meriendas vespertinas, con el atractivo permanente de unos churros muy sugestivos.

Jesús Pinedo, propietario del Viena dinámico empresario confitero-hostelero y responsable de los sabrosísimos chevalieres y los troncos, siempre imitados pero nunca superados, se refugió en las instalaciones municipales debajo de El Polisón. Creó allí una cafetería restaurante  -con su apellido como referente- de enorme atractivo. Tanto que un día sobre los días fue comensal el entonces Nuncio de su Santidad el Papa en París, monseñor Roncalli (luego Juan XXIII), al que dicho sea de paso no quiso recibir el entonces prelado burgalés, Dr. Pérez-Platero.
Con el Arco de Santa María como referencia, y en torno suyo, se asentaron notables establecimientos comerciales de nombre inolvidable: Muebles Oliván, Pérez Cecilia, Hijos de Venancio García, La Buena Marcha (antes de 1936 El Bon Marché) y las referidas Sedano y Mercería Eduardo. Y enfrente, en la esquina de la  entonces Plaza del Duque de la Victoria, la Villa de Madrid, que mantenía en sus estanterías los mejores productos de la empresa barcelonesa Viuda de Tolrà, con el Bar Victoria como vecino fiel y decadente. La joyería-relojería Angel García, entidad comercial del mismo nombre que su dueño, casado con una prima carnal de mi madre,  abarcaba además variados objetos sonoros. El Banco de Santander era entonces el Banco Mercantil, el edificio de El Consulado del Mar acogía a la Academia de Dibujo y a la Biblioteca Provincial, y Música y Deportes ofrecía productos coherentes con su enunciado, así como antigüedades. Durante un tiempo corto la familia Hernando instaló Marsal, una tienda de novedades en donde las niñas de Burgos se pasaban las horas muertas viendo en el escaparate la muñeca Mariquita Pérez.

En los bajos del Ayuntamiento, con vista a Los Arcos, la Caja de Ahorros Municipal instaló en los años 30 su primera oficina en Burgos, mientras la Farmacia Cano y Amézaga, con vuelta a la Plaza Mayor, era el precedente del establecimiento regido hoy por su titular, Amparito Castellanos. De las frustraciones de esa zona ya se ha hablado, aunque no nos debemos olvidar de la Casa Blanca, tienda de niños regentada por unas respetables damas tías de Magariño, que durante muchos años fue referencia primera del mejor vestir de la sociedad burgalesa. La Librería del Espolón, con más de cien años de existencia, ha sido siempre un punto de referencia de los aficionados burgaleses a los libros. Atendida por Pilar Pérez-Canales con acreditado conocimiento.

Y enfrente, la “Óptica Internacional” y los estudios de Radio Castilla, cuyos titulares eran de la Familia Mata Villanueva. Y finalmente, la barbería-peluquería El Fígaro, de Fructuoso, con Manolo y Simón como sus primeros oficiales,  y en los últimos tiempos el inolvidable Román, amigo de todos y burgalés de los que hacen época.

(Publicado En Diario de Burgos, 4 de noviembre de 2019)