Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado
ES PELIGROSO DECIR NO
Existen muchos precedentes. Sucesivos y ejemplarizadores. Con la democracia empezó el baile. Adolfo Suárez echó sin contemplaciones a su amigo y colaborador Fernando Abril Martorell porque le dijo una o varias veces que no. Felipe González repitió el juego con Alfonso Guerra. José María Aznar eligió a Mariano Rajoy cuando el candidato más idóneo para sustituirle parecía Rodrigo Rato, pero es que osó llevarle la contraria: se oponía frontalmente a ir a la guerra en Irak. José Luis Rodríguez Zapatero, un caracterizado loco lucido, aguantó los razonamientos sensatos de Pedro Solbes, aunque prescindió de sus opiniones y, finalmente, lo puso en la calle. Mariano Rajoy, en su condición permanente de registrador de la propiedad y presidente del Gobierno, no flirteó políticamente con Soraya Sáenz de Santamaría y aguantó sus errores. Otros tiempos.
Ahora todo va más deprisa. Iván Redondo, Carmen Conde y José Luis Ábalos son, los tres, objetos de descalificación política y personal no tanto por sus equivocaciones, sino por la obsesión del que manda –y cómo manda- ante colaboradores en su opinión claramente prescindibles. De usar y tirar. El primero, Redondo, es el ejemplo más emblemático de este derroche de poder. Del todo a la nada, olvidando que el guipuzcoano fue, ni más ni menos, quien orquestó la moción de censura que puso en la presidencia a Sánchez y barrió a Rajoy, quien todavía no se ha recuperado del bofetón. Redondo es un paradigma. Es la historia muchas veces repetida entre la necesidad de demostrar que el jefe no se equivoca y que los colaboradores son en todo momento piezas de recambio.
La jeremíaca actitud de Redondo tras su despedida nos ha hecho recordar, por la coincidencia de frases, a la serie El Ala Oeste de la Casa Blanca. Y muy a su pesar, ha entrado por la puerta grande en la lista de los fracasados, a lo que parece en un irrecuperable y nebuloso camino hacia ninguna parte.
Sin embargo, el divertido y sangriento juego de la “patada en el culo” sigue. Y empieza ya a tener candidatos con el actual Gobierno. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ese emergente y discreto –al menos hasta ahora- colaborador, se ha enterado por la prensa del acuerdo de su jefe con la reconocida y encantadora Yolanda Díaz.
¿Quiénes serán los próximos en ser borrados de la foto? Todavía no hemos descubierto el papel definitivo que va a jugar Adriana Lastra en el partido una vez alejada de su importante función como portavoz del Gobierno en el Parlamento. Muy calladita parece por ahora. Carmen Conde y José Luis Ábalos han aterrizado en sendos retiros “estupendos” como presidentes de grupos parlamentarios de desigual importancia. Y no digamos nada del destierro total, con riesgo de culpabilidad cierta, de la ministra de Exteriores, la javeriana Arancha González Laya, obligada al triste papelón de mantener la increíble mentira de su nula participación en la historia del jefe del Polisario y su entrada en España. Una actuación contra toda lógica y, evidentemente, en clara situación de delincuencia.
El jueves pasado, Sánchez se permitió con frescura y desgarro presentar y aprobar en el Consejo de Ministros el Presupuesto para el próximo año. Todo un cajón de sastre (y desastre) con bonos, regalos y gastos que baten todos los récords, sin que se sepa cómo se van a pagar. Los expertos ya dicen que las previsiones de ingresos son la cuenta de la vieja o el cuento de la lechera. También aquí hay víctimas y peligrosas, muy peligrosas, consecuencias. El presidente, al menos, tiene por propósito, ni más ni menos, que la congelación de rentas de los alquileres. Algo idéntico a lo que Franco mantuvo durante más de 30 años y con lo que consiguió el doble efecto de acabar con los alquileres en España y de que calara en la mente de los españoles la necesidad de disponer de una vivienda propia.
A pesar de su coste y de su descaro, podría ser divertido el juego de imaginar quiénes serán los próximos estrechos colaboradores, compañeros y correligionarios que entran en la lista de estigmatizados. ¿Se hacen apuestas?
(Publicado en Diario de Burgos 11 de octubre de 2021)
