Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado
UN PROYECTO AMBICIOSO DE CIUDAD
La liquidación por derribo de las cajas de ahorros supuso para Burgos una auténtica catástrofe. No fue un caso aislado, pues la mayoría de las ciudades y provincias de España padecieron idéntico quebranto. Caja Burgos y Caja Círculo eran dos pilares fundamentales e insustituibles para la solidez económica y el desarrollo industrial de la ciudad y la provincia. Aquella feliz realidad financiera y ciudadana se la llevó el viento huracanado de la crisis financiera que estalló en 2008 y apabulló en el principio de esta década. Afortunadamente no todo se ha perdido: entidades como la Fundación Caja de Burgos son conscientes de lo delicado del momento económico y tratan de arrimar el hombro. Han analizado a fondo la situación, que siguen minuto a minuto, y se han puesto a impulsar la vida empresarial, educativa y medioambiental de Burgos.
Mientras tanto puede afirmarse sin caer en un pesimismo injustificado que se ha perdido una década de iniciativa industrial y de apoyo financiero a una ciudad y a una provincia en otro tiempo dinámica y competitiva. Burgos está viviendo todavía de las rentas del Polo de Desarrollo, como bien ha señalado el actual director general de la Fundación Caja de Burgos, Rafael Barbero, en una extensa e ilustrativa entrevista publicada por este periódico el pasado domingo, 4 de octubre.
La Fundación está a punto de emprender una nueva etapa con un plan estratégico. Incluye el fin del pacto de socios con CaixaBank de estos últimos años y bajar su participación en la caja catalana: tras la fusión con Bankia, el 0,52 por ciento de capital propiedad de la Fundación se reduce al 0,39 por ciento. Pero a cambio, la fusión hará que ese paquete accionarial alcance un “valor más alto a medio plazo”. En esta línea la Fundación tiene previsto el traslado de su sede para principios del año que viene al renovado edificio independiente, edificado sobre el solar que en su día ocupó el “Bar Miguel Saiz” (Manitas). El inmueble, desde su nueva identidad, se plantea como incubadora de empresas con la parte baja abierta a aquella sociedad burgalesa a “la que ayudamos a desarrollar con descubrimientos innovadores”.
Estas ideas están marcando un camino. Un Ayuntamiento renovado, encabezado por el socialista Daniel de la Rosa, debe recordar el esforzado trabajo hace ya años de su compañero de partido Ángel Olivares. También debe transitar con impulso creativo por el páramo de su inmediato antecesor, fijando un destino para la ciudad que vaya más allá de la “infraestructura de la calle Vitoria y de la construcción del nuevo Mercado de Abastos”.
Rafael Barbero lo ha señalado con precisión y valentía: “Creo que al Ayuntamiento le falta visión de futuro y a la Universidad, la UBU, le falta ambición”. Precisamente un futuro renovado y un impulso que “una a todos” es lo que trata de encabezar la Fundación Caja de Burgos. Nos habla de proyectos tan tangibles como la recuperación de la Casa del Cordón, seguir promoviendo vivienda en el desvío ferroviario, consolidar las ventas de Villalonquejar. Y sobre todo, ese proyecto unitario de crear un foro de la ciudad con competencia e iniciativa privada, que permita impulsar y crear ideas de futuro. De tal manera que la Fundación, con nueva vitalidad en solitario que conserva varios proyectos conjuntos con CaixaBank, puede valorar un banco de Burgos o una caja de Burgos de la nueva era digital.
Es seguro que la Cámara de Comercio y la Federación de Empresarios, sensibles a estos planteamientos y protagonistas en su dimensión de los avances propios de su competencia y de sus posibilidades, seguirán con decisión y animo colaborativo esta línea que marca objetivos y aporta soluciones.
En estos opacos y desesperanzados tiempos de pandemia, es reconfortante escuchar voces que hablan con voz autorizada de los trabajos y los días de un quehacer inexcusable. Y sobre todo, de proyectos difíciles pero realizables, ambiciosos y solidarios en una ciudad que en su momento supo renovarse con industrias metalúrgicas y alimenticias y hoy necesita abrirse al mundo digital. A un mundo que según ha explicado el profesor Santiago Niño-Becerra, la salida de la crisis en España o será digital o no será.
(Publicado en Diario de Burgos, 12 de octubre de 2020)
