lunes, 18 de mayo de 2020

Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado

EL VIRUS ENTRE CANTINFLAS Y OLLENDORFF

-Pregunta: ¿Deben ser obligatorias las mascarillas? 
-Respuesta de Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencia Sanitarias: “Yo no voy a pronunciarme a favor de la obligatoriedad o no en lugares públicos, porque es difícil y desde luego es una norma que entiendo se ponga sobre la mesa, pero en caso de que se vaya a hacer, hay que pensarla con mucho cuidado porque puede generar problemas importantes. Ahora mismo está como obligatoria en los transportes colectivos; yo creo que es razonable, está como de muy alta recomendación para cualquier persona que salga a la calle, yo creo que razonable. La obligatoriedad siempre, como he dicho al principio de la respuesta a esta pregunta,  yo creo que sobreactuar un poco en la prevención de riesgos, aunque no vaya a cambiar gran cosa,  puede estar bien pero creo que tenemos que incidir quizás más en otros aspectos. Como creo que dijo, no recuerdo quién lo dijo, alguien dijo recientemente que la mejor mascarilla son dos metros de distancia”.
-Opinión de Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia:
-“Radicalmente sí”.

-Pregunta: ¿Cuantas personas han muerto en las residencias de abuelos?
-Respuesta del Ministerio de Sanidad: “Por otra parte, como ha ido explicando, los datos de fallecidos en residencias de ancianos procedentes de las comunidades autónomas se harán públicos en cuanto se disponga de todos los datos tratados”.

-Pregunta Pablo Casado: ¿Vamos a pedir el rescate? ¿Cuánto costará y que perspectivas tiene el Ejecutivo?
-Respuesta Pedro Sánchez: ”Lo importante es la unidad política, porque es la que sirve para salvar vidas y salvar puestos de trabajo”.

Empecemos por Cantinflas: Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes (Ciudad de México, 12 de agosto de 1911-20 de abril de 1993). Mimo, actor, productor, guionista y comediante mexicano. Personaje entrañable, cercano, querido. Inmortal. Tuve la suerte de coincidir con él en 1959, en la “Revista SP”. Yo era redactor y participé en una entrevista-río realizada por el equipo del semanario. Tenía una personalidad humana y artística de primer nivel, y su personaje de Cantinflas ha marcado un hito que le ha universalizado y le ha hecho imperecedero en el mundo hispanohablante. Consiguió, a pesar de la dificultad inherente de traducir al inglés su intrincado y personal léxico, un Globo de Oro al mejor al actor por su papel de Picaporte en “La vuelta al mundo en 80 días”, la película más disparatada, caótica y divertida que mejoró la novela de Julio Verne junto a la circunspecta figura de David Niven. El film obtuvo nada menos que cinco Óscars: Cantinflas arrasó con su seria gracia desparramada.


  
Su personal e inimitable estilo, tanto en la entonación como en el léxico y la sintaxis, fue muy reconocido en los países hispanoamericanos y en España. Hasta el punto de que la Real Academia ha admitido la manera de hablar sin decir poco o nada, transformando las palabras y sobre todo atropellando sus conclusiones: ser un cantinflas, cantinflear, cantinflada, cantinflesco o cantinflero. En una palabra, ser un Cantinflas. 

De Cantinflas y de su propensión a hablar sin entrar en los temas y revolotear con el idioma para despistar, confundir o sencillamente no decir la verdad, hemos tenido estos largos e inevitables días de marzo, abril y mayo un ejemplo claro. En verdad, muchos ejemplos: las intervenciones de políticos, de técnicos, de portavoces y de funcionarios, como se deduce de los tres interrogatorios arriba reseñados.
* * * 
Y ahora, el amigo Ollendorff.
-Hoy es sábado.
-Sí, pero a mi madre no le gustan las peras al vino.
-¿Dónde vas?
 -Compré manzanas.

Esta técnica, llamada método Ollendorff y calificada por los expertos como una mentira verdadera, responde a un modelo pedagógico para la enseñanza de lenguas extranjeras a adultos desarrollado por el alemán Heinrich Gottfried Ollendorff. Se basa en el principio de que las lenguas extranjeras deben enseñarse de igual manera que un niño aprende la lengua materna. De oídas. Con la trasposición de la enseñanza de idiomas a la realidad política, la comunicación verbal se le ha ido de las manos a nuestros políticos y a sus asesores, con parrafadas absurdas que parecen tomadas del viejo método Ollendorff. Es como si hablaran en chino de Wuhan.
 
La inolvidable revista española de humor “La Codorniz” tenía una sección de gran éxito conocida como “Diálogos para Besugos”. Seguía el método del profesor de idiomas y entrelazaba frases absurdas e inconexas. Cada persona decía lo que le venía a la cabeza y el otro respondía con la misma lógica. O falta de ella. 

Otros personajes inolvidables hablaban con esa incoherencia del método Ollendorff  y con esa locuacidad disparatada de Cantinflas que arrancaba sonrisas: los Hermanos Marx, Gila, Tip y Top, Tip y Coll, Eugenio, Chiquito de la Calzada. Pero se les entendía todo. Al revés que a los políticos de hoy. 

Y para terminar una referencia de autoridad: Alfred Adler, discípulo de Freud, nos enseñó que “una mentira no tendría ningún sentido, a menos que sintiéramos la verdad como algo peligroso”.

(Publicado en Diario de Burgos, 18 de mayo de 2020)