Burgos, entre dos centenarios (1921-2021)
DE DINERO, DE BANCA Y DE AHORRO
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En 1872, ubicada en la calle San Pastor, 14 y 16 se constituyeron como banqueros Fernández Villa Hermanos, entidad burgalesa que mantuvo su independencia ubicada después en el local de Correos Viejos, esquina a calle Vitoria, con una dilatada oferta de compra y venta de valores en comisión con las Bolsas de Madrid, Barcelona, Bilbao, París y Londres y demás del extranjero, en condiciones muy económicas.
El último propietario de esta singular y solvente casa de banca, don Francisco Fernández Villa, fallecido en 1956, había traspasado unos años antes el negocio al Banco Central. Era una época en la que estaba congelada legalmente la implantación de nuevas oficinas bancarias. La acreditada banca Fernández Villa Hermanos fue muy solicitada y, consecuentemente, apreciablemente valorada.
También con el dinero como materia prima, desde 1909, la Caja de Ahorros y Monte de Piedad del Círculo Católico de Obreros de Burgos fue una marca bancaria muy enraizada en la vida social y económica de la ciudad y provincia. Para la fundación de la Caja, el Consejo de Gobierno del Círculo, a instancia del Arzobispado de la Diócesis, aportó el fondo de dotación inicial, junto con la munificencia de Petronila Casado (“La Cieguecita”), que contribuyó con fondos dinerarios para levantar el edificio ubicado en la calle Concepción, 28, sede actualmente del Círculo Católico.
En 1921, la Caja de Ahorros disponía en fecha de 30 de abril de ese año de un saldo de imposiciones de 4.155.155,44 millones de pesetas y ofrecía imposiciones ordinarias desde una peseta al interés del 3,50 por 100, con reintegros en el acto, hasta imposiciones a seis meses al 4 por 100 de interés anual. También su actividad abarcaba a huchas de ahorros prácticas y seguras por 0,50 pesetas al año, empeños sobre alhajas, ropas y otros efectos al 6 por 100 de interés anual y préstamos en las condiciones que se detallaban en la citada oficina del primer piso de la calle. Posteriormente y hasta su absorción por Ibercaja, Caja Círculo tuvo su domicilio en la calle Miranda, en el Paseo de El Espolón y en la Plaza de España.
P. Aurelio Calzada S.J. (1885 – 1966) también conocido como el “Padre Pasitos” por su particular manera de caminar, fue un destacado Consiliario del Círculo durante los difíciles años que van de 1933 a 1956, en los que ejerció una fuerte autoridad moral y ejecutiva, que sentó las bases del futuro desarrollo de la Institución.
Del Banco de Burgos, marca reiterada en esta historia, habrá que ocuparse otro día.
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Centro General de Negocios
En el primer piso (entreplanta) de lo que entonces era Plaza del Duque de la Victoria 3 y 4, ahora Plaza San Rey San Fernando, propiedad del industrial Secundino Pereda López, tenía su gestoría Manuel Ruera del Río, que gerenciaba como propietario el “Centro General de Negocios”. El centro estaba dedicado a representaciones de ayuntamientos, corporaciones y particulares, así como cobros de créditos, compra-venta en comisión de fincas rústicas y urbanas, con una marcada especialidad en la confección de operaciones testamentarias. Concejal del Ayuntamiento de Burgos en un concejo presidido por Perfecto Ruiz Dorronsoro, estaba casado con Filomena de Pablos, que en el mismo piso donde su esposo tenía su despacho compraba y ofrecía antigüedades de nivel y categoría. Era padre de tres hijos: Basilio, director de banca, con residencia fuera de Burgos; Manuel, pianista del Círculo de la Unión, que luego fue propietario de una tienda de electricidad primero en la calle Laín Calvo y luego en la Plaza Mayor, y Aurora.
En los bajos de este inmueble había una carnicería regentada por Jesús Gredilla, padre de Pablo, licenciado en veterinaria y presidente durante un tiempo de la Caja de Ahorros Municipal, era colindante con la frutería “La Alegría de la Huerta”, propiedad de Julián Gil quien compatibilizaba su actividad mercantil con la cría de perros.
De izquierda a derecha, el “Bar Musel”, la carnicería y frutería antes citadas, la peluquería de Güemes, la Droguería “Azul”, por donde se accedía a los pisos segundo y tercero de ese mismo inmueble, y en la esquina con Nuño Rasura, el “Bar Sixto”.
(Publicado en Diario de Burgos, 1 de abril de 2018)


