LLORA COMO UN EMPRESARIO
“La Galopia” despachaba “variadillo” en el Hondillo. Perdón por el pareado y me explico. “La Galopia” era una vendedora ambulante de lo que ahora se llama encurtidos, y el Hondillo era, y es, la denominación popular de la encrucijada de la Plaza Mayor y el final de El Espolón, o sea, lo mismo que ahora. El “variadillo” era una suerte de verduras y hortalizas conservadas en vinagre, de gran atractivo para niños y mayores. De “variadillo” se puede calificar, por su mixtura y arranque avinagrado, al nuevo Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital.
El nuevo titular del departamento, Alberto Nadal, se ha presentado ante sus administrados, diciendo rotundamente que los empresarios, cuando traten de verle, deben presentarse “debidamente llorados”. No es muy aventurado suponer que esta contundencia político-administrativa le venga al ministro de su profundo conocimiento del alemán. ¡¡Deutschland, Deutschland!! Alto y brillante funcionario –Técnico Comercial del Estado- y políglota acreditado, ya traía un reconocimiento de su contundencia de carácter en su anterior cargo de Jefe de la Oficina Económica del Gobierno.
Es de suponer que ese requisito de lloro anticipado exigido por el señor Nadal afecte solo a los empresarios de las empresas reguladas de su competencia –eléctricas de diverso origen- y no se refiera a la totalidad de los empresarios, empezando por Amancio Ortega y terminando por mis amigos los taberneros de Burgos: Tino, Alberto y Luis.
En cuanto a las formas este Gobierno no ha empezado con muy buen pie. Como primera providencia, Rajoy se tomó una semana para nombrar a su equipo cuando había tenido prácticamente diez meses para pensar en su composición. Cuando el jueves todo el mundo esperaba una rueda de prensa para que el Presidente del Gobierno enumerara a sus colaboradores, tras más de una hora de hacer esperar injustificadamente a los periodistas, lo resolvió con una nota de prensa que no admitía ni ampliación ni matiz. Lo de Nadal solo es un detalle, menor pero significativo, indelicado y poco tranquilizador. A pesar de todo hay que desearle lo mejor pues la electricidad es una asignatura en la que tantos de sus antecesores han suspendido por su oscurantismo y también, porque no decirlo, por su dependencia, pero una cosa es exigir y otra cosa pretender que las personas mayores lloremos, aunque sea ante un ministro tan capacitado y contundente.
(Publicado en diario de Burgos, 9 de noviembre de 2016)