Burgos, entre dos centenarios (1921-2021)
PERIODISMO: ¿QUÉ PASA EN EL MUNDO, QUÉ PASA EN BURGOS? (II)
Si seguimos el rastro de “El Papa-Moscas”, la primera revista satírica y de humor que se publicó en Burgos, el apellido Ontañón se identifica con el periódico. En su segunda y definitiva época va desde 1878 hasta 1920. Tenía carácter diario y subtítulo de “periódico satírico”, y su edición y dirección corrió a cargo del veterano periodista burgalés, Jacinto Ontañón. Este apellido se mantuvo continuadamente en el directorio del “staff” del “El Papa-Moscas”, primero por el propio maestro de periodistas y luego con las colaboraciones permanentes y a reiteradas de su hijo Eduardo de Ontañón (así se denomina el propio interesado), calificado por los cronistas de la época como un “prodigio”: ya desde los 12 años componía versos y escribía artículos que se publicaban no sólo en Burgos sino también en periódicos de Madrid.
LOS COMPETIDORES MÁS SIGNIFICATIVOS DE LA REVISTA ESTAMPA
En la “Revista Vascongada” publicada en Vitoria y en su número de Diciembre de 1918, José Colá y Goiti relata la siguiente conversación con Ontañón Jr. un año después de la muerte de su padre:
-Tú serás burgalés, ¿verdad? –Le dije abordándole.
-En efecto: soy natural de esta noble ciudad castellana, en donde vi la luz en 1904 (era prácticamente casi de la misma quinta que mi padre, Luis de la Viuda, nacido el 19 de agosto de 1903).
-¿Me quieres contar algo de tus primeros años en relación con tu amor a la literatura?
-Ya lo creo. Comencé a escribir a los 12 años, pero inconscientemente, sin el menor proyecto literario. Se publicaba en Madrid un periódico infantil, que abrió una sección titulada “Colaboración espontanea”. Yo, animado por un amigo, a quien ya le habían publicado dos trabajos, envié un cuentecillo que mereció los honores de la publicación. Esta circunstancia despertó en mí unas ansias terribles de escribir y hacer versos, y al mes siguiente compuse un versillo festivo titulado “La maldita censura” y lo envié sin firmar al Fapamoscas. ¡Qué sorpresa cuando el domingo siguiente salió! No te puedes dar una idea de lo feliz que fui aquel día, en que no paraba de contemplar mis renglones festivos. Entonces tenía yo 12 años. Por lo demás, el que tenga aficiones literarias no tiene nada de particular, criándome como me he criado, entre cuartillas. Yo leía muchas de mi querido padre que, como sabes, era escritor festivo.
-Y de altos vuelos -repliqué yo.
-¿Cuál te gusta más, la prosa o la poesía?
-La poesía me encanta. Ahora prefiero la seria. Y digo ahora porque antes siempre escribía en “chunga”.
Con estos antecedentes, Eduardo de Ontañón inicia su colaboración en 1928 en “Estampa”. Antes había publicado cuatro libros de poesía y un importante número de artículos en revistas artísticas y periódicos. También hizo colaboraciones en el “Diario Español”, de la Habana (1920-1924) y en las capitalinas “La Libertad” (1923-1925); “La Voz de Madrid” (1926-1927). Y todavía en Burgos, “Parábola”, en unos números que se subdenominan “Cuadernos mensuales de valoración Castellana”, en los que Castilla se convierte en el “hilo vertebrador de la publicación y donde se revela un claro empeño renovador de tópicos y percepciones y también de un paisaje manido y manoseado por tantos años de noventayochismo tenebrista de yermo, capa y catedral”. De esta manera lo escriben Ignacio Fernández de Mata y Juan Carlos Estébanez Gil en la publicación “Estampa de Burgos”, editado por el Instituto Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Burgos y la Diputación Provincial.
En 1935 Ontañón cierra su período burgalés y se traslada a Madrid tras vender la librería paterna a la familia Canales, que actualmente la regenta, para integrarse en la redacción de “Estampa” y en la vida cultural madrileña. Así hasta el estallido de la Guerra Civil (1936-1939) que, según sus biógrafos, “lo altera todo”. La revista “Estampa” era un empeño de Luis Montiel, perteneciente al Grupo Prensa Gráfica Española, que editaba también “el Nuevo Mundo” y “Mundo Gráfico” y que en 1930 puso en circulación el diario “Ahora”. Todo un destacado imperio impresor y editor se constituyó alrededor de las artes gráficas y las publicaciones gerenciadas por Montiel y continuadas por su hijo Vicente. Pero sufrió, como no, los avatares del conflicto civil español y sus posteriores alteraciones editoriales, políticas y económicas.
El estallido de la contienda ahuyenta a Montiel de la realidad española, trasladándose a Argentina, donde sigue editándose “Estampa”. Mientras, en España el semanario se convierte en una publicación de propaganda al servicio de los intereses gubernativos, y desde el número 447 “Estampa” quedó bajo la responsabilidad de las Juventudes Socialistas. Como es sabido, eso significaba prácticamente decir el Partido Comunista. Es en este marco en el que Eduardo de Ontañón se afilió al PCE y acabó siendo redactor jefe de una revista. Por motivos obvios, era muy distinta de lo que hasta entonces había sido, y eso determinó finalmente a Eduardo de Ontañón a exiliarse en México, donde falleció en 1949.
En el trabajo al que nos hemos referido anteriormente de los autores citados, se reseña que por declaraciones del propio autor y de su entorno familiar, sabemos que Eduardo de Ontañón “tomó aquella decisión de afiliarse al PCE dentro de la lógica de los hechos de la guerra y desde la observación de la disciplina comunista, que valoró positivamente dentro de la relativa anarquía de otras organizaciones del bando republicano. Su esencia liberal y nulo dogmatismo le llevaron, posteriormente, a ser perseguido por el propio partido y a huir de los intentos de purga que le acecharon“.
(Publicado en Diario de Burgos, 31 de marzo de 2019)




