miércoles, 13 de septiembre de 2017

GAROÑA: MAS QUE UN TRISTE FINAL

De Mariano Rajoy lógicamente se dicen muchas cosas, como corresponde a un personaje público de largo recorrido. Sus más decididos incondicionales –hay gente para “to” que diría Rafael del Gallo- le atribuyen  la pastueña virtud del manejo de los tiempos. Parece que no se le resiste nada ni nadie y al final consigue obtener lo que pretende lejos de toda brillantez y abrazado al conformista principio de “ver pasar el cadáver de tu enemigo”.

A base de dilatar la solución de los problemas y elegir penosamente el momento de consumar el ataque, el Presidente del Gobierno de España es el responsable del cierre, técnicamente infundado y desdichadamente ofensivo para la región, de la Central Nuclear de Garoña; todo ello aprovechando el parón administrativo del verano y hurtando el  bulto de su responsabilidad. Solo una persona, el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y una institución, Diario de Burgos, han puesto en evidencia de modo inequívoco que una buena, y para él fructífera, relación con el PNV y el gobierno vasco es mucho más determinante que el bienestar de una zona de Burgos condenada desde ahora, en el mejor de los casos, a la subvención pedigüeña y, a la larga, en la desertización inevitable. 

Los entusiastas más comedidos –que también los hay- adjudican al registrador de la propiedad, circunstancialmente presidente del Gobierno de España, una gran dosis de astucia, que no es más que la conceptuación en el espacio del tristemente devastador manejo de los tiempos. Estos días algunos medios han recogido que Rajoy está dispuesto a ceder posiciones y contundencia política en la dramática situación catalana, pues a instancia del PNV y a cambio del voto de este partido en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, actualmente en tramitación, Rajoy, siempre astuto, estaría dispuesto a tratar con mayor benignidad a los catalanes independentistas y antiespañoles por la exigencia de un cortoplacismo en el que desde luego el político gallego ha demostrado un indiscutible magisterio. 

Garoña, ya es un recuerdo, un triste recuerdo, una frustración más para una tierra que ha otorgado a Rajoy y a su partido durante décadas su confianza y su apoyo. Atentos, pues, a las próximas elecciones generales.

(Publicado en Diario de Burgos, 13 de septiembre de 2017)