miércoles, 15 de febrero de 2023

Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado

QUE NO DECAIGA

      

Esto es un no parar. Arriba y abajo, de derecha a izquierda. Con temas menores o desenfoques de más alcance, la cosa se está desmadejando. Son tonterías como el desdichado acuerdo del Ayuntamiento de Burgos que rechazaba las armas nucleares, una declaración sin el menor alcance. Pero no sólo cuestan rubores, sino euros. Algunos ejemplos para subirse por las paredes o para llorar por lo que nos está tocando aguantar. 

Uno. Como quien no quiere la cosa, se desliza la noticia, con sorpresa y con bastantes millones en el aire, de que los nuevos coches-vagones, de la línea de trenes cántabra y asturiana no pasan por los túneles de la infraestructura disponible.

¡Sálvese quien pueda! Los presidentes autonómicos caen acontecidos y superados. Pretenden librarse de la responsabilidad. La RENFE está, pero no se la espera. El Ministerio se inhibe y según las previsiones, hasta dentro de tres años no se normalizará la situación. ¡Viva el estado autonómico y abajo el centralismo! Pero la historia verdadera sale a la luz: la empresa adjudicataria, la vasca CAF, avisó por escrito hace año y medio y nadie hizo nada. Se “castiga” a dos funcionarios..., para enterarnos acto seguido que es un paripé, que ambos estaban en vías de jubilación o cambio de destino. ¡Vaya farsa en las narices de los ciudadanos!

Dos. Lo de la ley del “sí es sí” quiebra el entendimiento entre el partido socialista y sus socios comunistas. Como culpable de todo el tinglado, se señala desde arriba la actual ministra de Justicia, que no participó en la redacción de la controvertida ley. Todo para proteger a otra ministra, Irene Montero, que podía haber aparcado un poco su soberbia infinita, reconocer al principio el error y nos habríamos evitado todo el desgarrador espectáculo de ver salir libres o reducida su condena más de 500 depredadores sexuales. Pero el error de la ministra le va a costar caro: se quedará con su soberbia intacta..., y con sus ambiciones rotas: está acabada, aunque ella no lo sabe.

Tres. La gamberrada o genialidad, según unos u otros, de Santiago Abascal de proponer a un destacado economista como Ramón Tamames para defender la moción de censura de Vox contra el presidente Sánchez. Una ocurrencia, y no por la edad del presunto candidato a la Moncloa, sino porque en ningún caso salen los números para ganar. Otra cosa es si se aprovecha la ocasión, como ha dicho Tamames para hacer “un análisis de cómo está España”. ¿En la UCI, tal vez?

Cuatro. El Ministerio de Seguridad Social trata de ahorrar sueldos de sus funcionarios marcando un límite de quince minutos en las consultas de su Departamento, que afectan a más de diez millones de beneficiarios. Pero es que en la Sanidad la cosa es peor, y multiplicada por cada Comunidad Autónoma. Como si fuera el reloj de una partida de ajedrez que hay que pulsar cada vez que empieza y se finaliza una jugada, así se programan las consultas médicas en Atención Primaria. 

Los límites van desde los seis minutos máximo por paciente (visita telemática) hasta 45 minutos (visita domiciliaria), pasando por doce minutos para la consulta presencial. El caso es exprimir al máximo el horario de trabajo de los profesionales médicos y sanitarios: deben atender diariamente de 25, 28 ó 30 pacientes hasta 40-45. 

Desde luego, la Sanidad pública está en crisis en todas partes, y si no que se lo digan a los británicos, pero esto suena un poco como a tratantes de ganado. 

Hay muchas más disfunciones hoy en España, pero ya se acaba el espacio por hoy. 

(Publicado en Diario de Burgos 15 de febrero de 2023)