miércoles, 22 de noviembre de 2017

UNA DE LAS DOS SOBRA

O sobran las autonomías o sobran las diputaciones. Habrá que decidir cuál de estas dos instituciones, que se superponen en el tiempo y en el espacio, habrá de ser suprimida. Sin contemplaciones. Si yo tuviera que elegir me quedaría con las diputaciones, con tres autonomías simplificadas y actualizadas y una mancomunidad de diputaciones, también sometidas a reforma territorial y por supuesto con menguadas atribuciones.

Sí, sí, mi proposición no parece muy viable dado que los políticos de casi todos los partidos  no están dispuestos a renunciar a lo que la división económica les otorga en forma de puestos ejecutivos, legislativos y paraestatales, que quedarían suprimidos, con muchos de sus titulares al pairo, entre el paro laboral y la adecuación administrativa.

La propuesta del presidente de la Diputación de Burgos para que las instituciones provinciales de su titularidad sean mantenidas por la Junta de Castilla y León es un ejemplo palmario y un tanto desquiciado, que responde a un deseo casi universal donde uno se apunte la gloria, aunque sea tan efímera y a lo que se ve caprichosa, y otro pague el gasto. César Rico, con su propuesta ha apostado por la superioridad de las autonomías –que son las que pagan- frente a la endeblez de los que figuran. Además no se conforma con evidenciar este paradójico disparate, sino que además trata de hacer proselitismo y apuntar a su campo a otras instituciones provinciales.

Ahora que se habla tanto de la reforma de la Constitución, con el pretexto de la fallida independencia de Cataluña, parece un momento adecuado para plantear como asunto de fondo la costosa e irracional dualidad de autonomías y diputaciones. Insisto, una de los dos tendrá que ser anulada, dentro de un planteamiento más general en el que prevalezca la racionalidad tal y como Ortega y Gasset, en la Redención de las Provincias, señaló clarividentemente: que “el mal de nuestro país era que los españoles vivían con gran arraigo sentimental sus pertenencias locales, basadas en el folklore y los pugilatos vecinales, pero carecían de sentido patriótico y cívico del Estado nacional que las abarcaba todas”. Amén.

(Publicado en Diario de Burgos, 22 de noviembre de 2017)