ALGO MAS QUE UN RESISTENTE
Mi abuelo Felipe de la Viuda (14/12/1880 – +13/12/1965) me enseñó que “para comprar un caballo regular, no hay que ir más allá de Villarmero”. Los españoles, a través del mecanismo democrático de las elecciones, nos fuimos a la línea que une Pontevedra con Santiago de Compostela para entronizar a Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno de España. La verdad que la pretensión nos ha salido regular. Solo regular. Con un gobierno de mayoría absoluta Rajoy aguantó bien el envite europeo del rescate, se ocupó mayoritariamente del tema del empleo, con una nueva legislación laboral más que aceptable, no ha sabido implantar una nueva ley educativa que era tan necesaria y ha dejado vivas normas tan infames del zapaterísmo como la de la memoria histórica y, como simple detalle, ni siquiera ha cumplido la promesa de evitar los costosos puentes laborales, como el que se nos avecina, con la sucesión de la fiesta de la Constitución y la Inmaculada.
En tiempos duros, pero con la facilidad que da la mayoría absoluta, el Presidente Rajoy se ha esmerado en su mejor virtud: la resistencia. Resistir, resistir y siempre resistir. El llamado maestro del manejo de los tiempos, ducho en esas armas, ha aguantado casi un año de presidente en funciones para terminar encabezando un gobierno en precario, apoyado por Ciudadanos, grupo cada día más desconcertado, y con la abstención de un PSOE crecientemente dividido, descabezado y contradictorio.
Y con esos bueyes el impávido y distante político gallego tiene que abordar un tiempo nuevo en minoría, con un partido propio afortunadamente sólido, pero amenazado en su conservadurismo por un país envejecido que circunstancialmente le salva.
Ahora se enfrenta a la prueba del algodón de debatir con propios y extraños, de pactar con los adversarios y de conformar a sus feligreses. El arranque no es muy esperanzador: “palo y tente tieso” de toda la Cámara en el asunto de la LOMCE y un descacharrante espectáculo con la elección del exministro Fernández Díaz para un puesto de dirección (con retribución incluida) en el Congreso de los Diputados. Líbreme Dios de hacer previsiones sobre la duración del actual ejecutivo de Mariano Rajoy, pero dure lo que dure, y a pesar del apoyo europeo ante el terror generado por la elección de Trump, al político gallego le esperan días, meses y tal vez años, duros. No parece que resistir sea suficiente para parar la envestida de un morlaco de casta decididamente peligrosa.
(Publicado en Diario de Burgos, 23 de noviembre de 2016)