lunes, 3 de febrero de 2020


Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado

CUATRO SEMANAS DE ENERO


El lío. ¡Y vaya lío! Han sido cuatro semanas y a alguno le habrán parecido cuatro años. ¡Que se lo cuenten a Ábalos! Era previsible. Pero no con la aceleración que ha llegado, y al parecer para quedarse. Dos gobiernos en uno –socialistas y comunistas-, y en paralelo un equipo de 56 altos ejecutivos dirigidos por Iván Redondo, al margen del Parlamento y con superpoderes mal definidos. Y después de la marcha atrás, rectificación o como quieran llamar la recuperación de la “mesa de diálogo” sobre Cataluña, parece que el que más manda es un preso de Lledoners. Inevitablemente, el invento tenía que desembocar en un lío, un desmadre, un follón. Esto es lo que ofrece el Gobierno español a día de hoy, día de San Blas pero sin que se vea la cigüeña con alguna buena nueva. 

El relato es trepidante e imprevisible. De momento es presumible que el ministro de Transportes,  Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, haya jurado “odio eterno a los romanos” en la persona de su antagonista Redondo. ¿Y quién es este Redondo?, se estará preguntando el político valenciano para tratar de explicar que un recién llegado quiera acabar con una carrera de cuarenta años al servicio del Partido Socialista. Pues bien, el donostiarra Redondo sólo lleva tres años al lado de Pedro Sánchez. Antes estuvo con diversos dirigentes del PP en Cataluña, País Vasco y Extremadura. O sea, que es un profesional de lo suyo, sea lo que sea. Pero siempre lo más cerca posible del poder.

Sin embargo, parece que tanto él como Ábalos han patinado en lo del desbarajuste de Barajas a cuenta de la vicepresidenta venezolana. Y no sólo ellos: también otros ministros, como el portavoz del Gobierno y el titular de  Interior. Y algún que otro vicepresidente y vicepresidenta. Cada explicación ha sido más torpe que la anterior y los intentos de unos y otros por desmarcarse de un sonrojante episodio diplomático digno de repúblicas bananeras de Woody Allen dan risa. O pena. Solo la policía y los técnicos han dado muestras de profesionalidad y eficacia. Porque el avión de Delcy Rodríguez entró en el espacio aéreo español a las 23.27 horas. Una web de tráfico aéreo detalla el recorrido del aparato hasta su aterrizaje en la pista 33R de Barajas y cómo se dirigió hasta la T-1 con la ayuda de un vehículo del aeropuerto. En ningún momento se desvió de su ruta hacia Madrid, lo que demuestra que el Gobierno había dado luz verde para que entrase en Schengen, donde está vetada por sanciones europeas, junto a otros cuantos dirigentes de la Venezuela de Maduro.


Y qué decir de la malencarada ministra Teresa Ribera –sí, sí, la del diésel- y su rimbombante puesto de vicepresidenta de Transición Ecológica y Reto Demográfico. Se ha empeñado en morder en los terrenos de otro socialista histórico, el respetable presidente de Red Eléctrica, Jordi Sevilla. Bueno, ya ex presidente. De poco le ha servido a Sevilla recurrir a la vicepresidenta Calviño, exponer sus razones, airear su curriculum y amenazar con marcharse. Según una versión, Jordi Sevilla dimitió tras enterarse de que Teresa Ribera quería colocar en Red Eléctrica a la hija de un amigo. La candidata de la vicepresidenta era Natalia Fabra. Su padre presidió REE y coincidió con la ministra en el grupo “Economistas frente a la crisis”. Otra versión indica que Ribera impidió el intento de Sevilla de inflar costes de una filial de Red Eléctrica. Vamos, que según esa versión quería traspasar activos para general ingresos.

Sánchez trató de contentar a todos, dividiendo el Ministerio de Ciencias e Investigación en dos departamentos que ahora necesitan de un órgano de enlace, sin especificar su relieve administrativo. Idéntico caso se aprecia en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que tiene que conectarse con otros dos ministerios. Y así el resto del inflado organigrama de Gobierno de Coalición para repartir entre los socios: muchos ministerios, muchos cargos, muchos sueldos..

Según el vicepresidente Iglesias, gracias a la subida del salario mínimo interprofesional algunos españoles podrán tomar pescado una vez a la semana y, de vez en cuando, ir al cine. Que se lo digan al presidente de Extremadura, que está tratando de lidiar una crisis  en su Comunidad, afectada directamente por el Salario Mínimo Interprofesional: ha llevado a 8.500 agricultores al paro y ha avivado las protestas violentas entre los hastiados vecinos de Don Benito.

Sin haber cumplido aún un mes desde su constitución, el Gobierno de Sánchez ya ha llevado a la indignación a los cuerpos superiores, tras saltarse hasta en 23 casos la obligación de reservar las direcciones generales a funcionarios titulados. Lo mismo hacia arriba: subsecretarios y secretarios de Estado. De modo que otro parche provisional y otra situación rayana en la ilegalidad. Claro que bastante tiene el Presidente del Gobierno con lidiar al tiempo con los de dentro y con los de fuera. Con los comunistas de Podemos, los insaciables separatistas catalanes y los nada tranquilizadores miembros de Bildu, por mucho que traten de calmarles los escurridizos moderados del PNV.

Todo se oscurece aún más en la Cataluña arrebatada y sin control. Torra usurpa el puesto de presidente de la Generalitat. Sánchez regatea primero a Torra y recula después mientras al tiempo contiene a Junqueras, soporta a Colau y a su protegido Castells, quien entre otras muchas perlas del nuevo Ejecutivo, se lleva la palma con su primera decisión como flamante ministro de Universidades: sin duda cansado tras tomar posesión del cargo, se toma una semana larga de vacaciones para cuidar de sus predios docentes norteamericanos.

Y todo esto en menos de un mes. Desconcertante. ¿A dónde vamos a parar? Parece claro, en todo caso, que el peligroso tiempo que nos espera no lo vamos a contar por meses sino por semanas. Por una nadas tranquilizadoras semanas. ¿Y de Irene Montero, qué? De Irene Montero, nada. ¿Y Ábalos? Desaparecido tras su combate con Delcy. ¿Y…

(Publicado en Diario de Burgos, 3 de febrero de 2020)