lunes, 11 de abril de 2022

Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado

…Y SI INVESTIGÁRAMOS NOSOTROS


      

Todavía nadie me ha explicado con suficientes razones por qué en su día el Gobierno, entonces del PP, decidió cerrar la central nuclear de Santa María de Garoña, que en paz descanse. Entiendo que en estos tiempos de escasez y carestía energética, nos hubieran venido muy bien los recursos que el centro generaba. Lo del campo petrolífero de Ayoluengo es otra cosa menos evidente y, por supuesto, más desgarradora.

Miguel de Unamuno, el eminente rector de Salamanca un tanto desfigurado por Amenábar en su película, proclamó en su día muy equivocadamente aquello de “¡que inventen ellos!”. No, a inventar nosotros. Hay que conjuntar todas las fuerzas económicas, científicas y sociales para escudriñar en las entrañas de nuestra nación una riqueza minera casi incomparable en Europa y más necesaria ahora que nunca con las exigencias del progreso, del cambio climático y de la guerra de Putin. El mundo tiene hambre de energía. 

Central Nuclear de Garoña. ¡Qué bien vendría ahora su 'aporte' energético!. / ALBERTO RODRIGO

Solo Suecia y Finlandia tienen más recursos que España en materias primas minerales en todo el continente, según los datos que maneja la Confederación Nacional de Empresarios de la Minería y de la Metalurgia (Confedem)  a partir de las informaciones recopiladas por el centro de documentación del Instituto Geológico y Minero. De tal modo que, según el presidente de Confedem, en España hay recursos suficientes para abastecer buena parte de nuestras necesidades de materias primas.

Eso es riqueza, y más en estos tiempos de alta tecnología. Bajo el suelo que pisamos hay todo tipo de minerales y metales críticos y estratégicos imprescindibles para la industria y sus nuevos horizontes. Ahí esperan las reservas de wolframio, cobalto, tierras raras, antimonio, fluorita o grafito. Y qué decir del litio, ese oro blanco imprescindible para las baterías de los coches eléctricos. Pero desgraciadamente, hay cerca de 30 proyectos mineros paralizados por presiones ecologistas, por el temor de las Administraciones y también por el acoso jurídico de empresas rivales. Faltan ideas claras en esos mismos ecologistas: presionan contra la dependencia del petróleo y contra la independencia de la gasolina. Si cierran todos los caminos, ¿cómo van a ir a sus próximas campañas “verdes”, a pie?

El llamado “ecologismo hipócrita” ya fue responsable en su día de la ley que evita el desarrollo en España del fracking, que hubiera podido generar en nuestra provincia una riqueza petrolífera al nivel de la que tienen países como EE.UU., que, en estos momentos, está equilibrando las necesidades mundiales. Como El Finado Fernández, del fracking “nunca más se supo”. Y tras Garoña, las cinco centrales nucleares que subsisten tienen la vida programada hasta su cierre definitivo. Mientras, Francia ya planea seis centrales más para añadir a su política energética, y el Reino Unido acaba de anunciar esta pasada semana la construcción de ocho nuevas plantas. 

España podría convertirse en uno de los principales productores y suministradores de esos minerales y metales que alimentan el progreso tecnológico. El llamado Cinturón de Pirita Ibérica o Faja Pirítica Ibérica alberga una serie de metales importantes para un futuro energético verde y nuestra tradición minera le hace aún más interesante. Como uno de los principales productores de cobre de la UE, España ofrece un sistema fiscal favorable, mano de obra cualificada, y algunas de las mejores infraestructuras del mundo, incluida una red de transporte de primer nivel.  

Y para que no decaiga la fiesta, el agua. Se han vetado nuevos trasvases y descartado proyectos necesarios, como pantanos, por aquello de que no llueve a gusto de todos. Sobre todo, no llueve donde más falta hace. Si no, que se lo digan a los levantinos y mediterráneos, que este año se han visto inundados por un agua que no podrán utilizar en su producción agrícola ni para otros menesteres industriales. 

Menos mal que todavía quedan la energía eólica y la energía solar, aunque también acechadas por algunos puristas, o más bien puritanos. Que inventen ellos, a ver cómo lo hacen.

(Publicado en Diario de Burgos 11 de enero de 2022)