lunes, 26 de junio de 2017

MOSCOVICI, EL AMIGO EUROPEO

Decididamente Pedro Sánchez suelto es una incógnita. Es más, a la vista de sus posiciones con respecto al acuerdo de Libre Comercio con Canadá, el recién reestrenado secretario del PSOE es un peligro. A lo mejor al final no pasa nada, pero la indecisión, el capricho y la inseguridad del líder socialista marca serios hitos de preocupación y desasosiego. 

Con el eco lejano de Lope de Vega, en veinticuatro horas más de tres decisiones de voto “pasaron” del caletre sanchista a la posición oficial del, durante muchos años, primer partido de gobierno y partido de la oposición, aunque ahora mismo es temerario adjudicarle cualquiera de estas dos categorías políticas. 

¿Qué hubiera sucedido si el comisario europeo de Economía no hubiera estado a tiro este jueves para reconvenir a Sánchez, hacerle entrar en difusa razón y dejarle bien claro “que se puede ser socialista pero, por encima de todo, se ha de ser creíble”?

En la primera decisión seria que le ha correspondido a Pedro Sánchez, sus tomas de posición han oscilado entre la incredulidad y el ridículo. Partidario por la mañana, contrario al día siguiente y, finalmente, activo e inoperante abstencionista. No resulta explicable que un líder político, por sí y con todo su partido detrás, no tenga un posicionamiento decidido ante un asunto de tan larga gestación y de consecuencias políticas y técnicas de gran calado. Se oyen voces dentro de los socialistas que vienen del Parlamento Europeo, de las regiones afectadas, de sectores sensibles. Pero sobre todo durante esas apretadas veinticuatro horas hemos oído incoherentes y oportunistas alegatos contra el CETA en un gallinero en el que ha destacado la voz descalificante de la portavoz parlamentaria. Y también  los espasmos verticalistas de los sindicatos  mayoritarios, empeñados por encima de todo en conservar sus propios privilegios sin medir la repercusión en el tejido político y económico de España. 

En fin, menos mal que inesperadamente apareció el comisario Pierre Moscovici, que con una media sonrisa de francés autosuficiente y en su papel de amigo  europeo recondujo los intrincados caminos mentales de nuestro primer socialista. Así que por lo menos este fin de semana, muchos españoles han podido olvidarse de las aprensiones descocadas de un dirigente inmaduro y con síntomas claros de resentimiento contenido.

(Publicado en El Confidencial Digital, 24 de junio de 2017)

miércoles, 21 de junio de 2017


EL PSOE EN ONDA GRAVITACIONAL

El nuevo periodismo parlamentario ha trasladado el punto de mira del interés informativo del Hemiciclo a los pasillos. Como los periodistas no siguen los discursos, casi nadie ha reseñado algo ocurrido el pasado miércoles. El programa 24 Horas de TVE transmitía el discurso del circunstancial portavoz del PSOE. De repente, la cadena interrumpió la perorata. Y dio un escueto avance informativo sobre el Premio Princesa de Asturias de Ciencias de Investigación Científica y Técnica 2017. Había sido otorgado a los físicos Kip Thorne, Rainer Weiss y Barry Barish por sus trabajos de investigación que permitieron el descubrimiento de ondas gravitacionales en septiembre de 2015. Se reconocía así al mismo tiempo la colaboración científica de 20 países en el laboratorio LIGO, hallazgo que supone el inicio de una nueva era en la investigación astronómica. 

Al diputado socialista Ávalos, seriamente convencido de la importancia  de su intervención, le incomodó la decisión de TVE (que yo personalmente comparto). Lo sabemos porque posteriormente hizo unas apresuradas declaraciones. En ellas hizo referencia a que, a partir de ahora, con la llegada de los nuevos equipos a la  televisión pública que se anuncia, no ocurrirán estas cosas. Que prevalecerá siempre el discurrir reglamentario de un diputado sobre la noticia, sea la que sea, con tal de que no altere la primacía de lo políticamente correcto. Una de las más afectadas por el corte a su compañero, a decir de los pocos medios que han recogido el suceso, ha sido la nueva vicesecretaria del PSOE, la asturiana Adriana Lastra, que en su curriculum aporta como títulos sin marchamo legal los de antropología y cultura.

En ningún sitio figura como obligatorio para ejercer las funciones de Padre, en este caso Madre, de la Patria, acreditados pasos por la universidad. Ciertamente doctorados, licenciaturas y másteres no garantizan las condiciones exigibles de perspicacia, buen sentido, responsabilidad y patriotismo que han de marcar el perfil de un parlamentario, incluso de cualquier clase de político. Sin embargo parece aconsejable no hurtar la realidad y cuando no se sabe de algo, en el caso del señor Ábalos y la señora Lastra, no parecen muy expertos en ondas gravitacionales.  Escurrir el bulto y descalificar  a una televisión pública, que tantos errores comete pero que con la interrupción citada mostró buen oficio periodístico y claro sentido de una escala de valores, también da idea de su respectivo olfato y del concepto que tienen de sí mismo y de sí misma. En fin, una nueva legislatura que a simple vista no parece que ofrezca muchas y esperanzadoras mejoras. 

(Publicado en Diario de Burgos, 21 de junio de 2017)

lunes, 19 de junio de 2017

MODA PRIMAVERA-VERANO

Los británicos, que en décadas pasadas tenían políticos de fuste, se resistieron durante bastante tiempo a que las cámaras de televisión entraran en su Parlamento. Decían, y no les faltaba una parte de razón, que la televisión podría desfigurar, como así ha sido, el rigor de los parlamentarios, con riesgo de un popularismo alejado de la esencia de la democracia representativa. 

Pero eso es historia. Las cámaras de televisión han invadido no solo el hemiciclo, sino los pasillos y el periodismo de canutazo y pantallazo ha sustituido a la crónica parlamentaria reposada, analítica e ilustrada, tal y como oímos y contemplamos diariamente. 

Pero la intromisión de las cámaras en el Congreso y Senado español va más allá de esta atropellada derivada, pues la sola contemplación de los bancos de sus señorías nos anticipa con imágenes las intervenciones de diputados y senadores y, consecuentemente, el sentido de sus votos. 

Las sesiones con la Moción de Censura del martes y miércoles en el Congreso español de los Diputados nos ofrecían un Rajoy riguroso con un terno de sastre caro frente a la figura cambiante de Iglesias, que osciló de presentarse con chaqueta y sin corbata (martes) a corbata y sin chaqueta (miércoles). Rivera se mantuvo en un indeciso equilibrio, siempre con chaqueta y nunca con corbata. El socialista Ábalos se embutió, un tanto artificialmente, en un modelo que cantaba estilo universitario de Ermenegildo Zegna. A partir de ahí, imágenes alternantes y alternativas, desde blancos impolutos hasta camisas con las faldas fuera del pantalón. Paradójicamente, las mujeres mostraban mayor homogeneidad, aunque Irene Montero, con la chaqueta remangada era un anticipo un tanto hortofrutícola de una buena perorata mitinera.

En otros países, Estados Unidos o Gran Bretaña, la homogeneidad en el porte de todos –hombres y mujeres- es mucho más uniforme y, evidentemente,  más decorosa. Claro que también en esto España parece que aspira a ser un tanto diferente.

(Publicado en El Confidencial Digital, 17 de junio de 2017)