lunes, 26 de enero de 2015

CUANDO EL OFFSET ERA PARA LOS TEBEOS

El ABC que tiene hoy en sus manos se vende en el quiosco a 2,80 euros. Este mismo periódico, por supuesto sin fotos en color, le hubiera costado en los años setenta, producido con las técnicas de entonces, no menos de cinco o seis veces más. Idéntico en contenido pero totalmente diverso en su producción. La de los citados setenta era la llamada “composición en caliente”, que arrancaba en la linotipia y terminaba en la “teja”, adaptada a la rotativa a base de plomo, antimonio y estaño, fundidos a altas temperaturas hasta licuarlos.

Todo esto, por supuesto fue producto de un gran descubrimiento: el tipo móvil del maestro Gutemberg, actualizado por el ingenio de un judío neoyorquino Ottmar Mergenthaler, que en 1886 intentó la linotipia, que fue la que de verdad posibilitó una industria periodística complementada por otros usos igual de ingeniosos y no menos eficientes.

Todavía recuerdo la redacción de ABC con no  menos de una fila de 30 linotipias funcionando durante casi veinte horas, con unos esforzados y brillantes profesionales, que sufrían en todo tiempo, pero especialmente en verano, los rigores de un calor asfixiante y los riesgos de plomo fundido, que había que combatir tímidamente a base de beber leche.

El primer periódico español, de ámbito nacional, que no utilizó matrices y chibaletes, que se olvidó del componedor y del cartón, fue Diario SP, que apareció en Madrid el 10 de septiembre de 1967. En Europa ya existía algún periódico impreso en offset, concretamente uno propiedad de Lord Thomson, Off Fleet, editado en Gran Bretaña, pero el periódico español fue un proceso de  reflexión del valenciano, Rodrigo Royo Masiá, que partió del hecho de que si existía un modo de impresión, el offset, que podía directamente imprimirse en una plancha de zinc y proceder al tiraje del periódico, para qué necesitaba él toda una serie de mecanismos intermedios, que en su día fueron un gran avance, pero que entonces eran un obstáculo del progreso.

Por entonces, en España y en el mundo, había muchas publicaciones que, basándose en el color, hacían revistas semanales de todo tipo, impresas en offset, pero nadie se decidió a utilizar este sistema pues ni siquiera existían en el mercado sistemas de fotocomposición. Rodrigo Royo no se arredró y, de la mano de IBM, se dispuso a componer su revista semanal, SP, con una recientísima máquina de escribir de bola que por un procedimiento artesanal era capaz de justificar, es decir, de hacer columnas alineadas de principio a fin, formando columnas regulares.

Con este sistema durante unos años editó la revista SP para, finalmente, ya con fotocomposición moderna y dos máquinas MANN alemanas, capaces  de imprimir en cuatro colores, lanzar su periódico.  Después vino “El País” y hoy ya no existe ningún periódico que se imprima por el antiguo procedimiento. Todo se factura en offset.

En pleno entusiasmo de su idea, trataba de convencer a un editor de las bondades del nuevo sistema, desde la rapidez hasta la limpieza, y desde la economía hasta la brillantez. Insistía e insistía.
Rodrigo Royo:
-El offset es el futuro
Respuesta de su interlocutor:
-No te equivoques, no insistas, el offset es para los tebeos

Sic transit gloria mundi. Y si no, que se lo cuenten a los editores que se cubrieron de gloria cuando no escucharon a Steve Jobs, que les recomendó poner precio a las páginas web.

( Publicado en ABC, 28 de diciembre de 2014 )

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