CUANDO EL
OFFSET ERA PARA LOS TEBEOS
El ABC
que tiene hoy en sus manos se vende en el quiosco a 2,80 euros. Este mismo periódico,
por supuesto sin fotos en color, le hubiera costado en los años setenta, producido
con las técnicas de entonces, no menos de cinco o seis veces más. Idéntico en
contenido pero totalmente diverso en su producción. La de los citados setenta
era la llamada “composición en caliente”, que arrancaba en la linotipia y
terminaba en la “teja”, adaptada a la rotativa a base de plomo, antimonio y
estaño, fundidos a altas temperaturas hasta licuarlos.
Todo
esto, por supuesto fue producto de un gran descubrimiento: el tipo móvil del
maestro Gutemberg, actualizado por el ingenio de un judío neoyorquino Ottmar
Mergenthaler, que en 1886 intentó la linotipia, que fue la que de verdad
posibilitó una industria periodística complementada por otros usos igual de
ingeniosos y no menos eficientes.
Todavía
recuerdo la redacción de ABC con no menos de una fila de 30 linotipias funcionando
durante casi veinte horas, con unos esforzados y brillantes profesionales, que
sufrían en todo tiempo, pero especialmente en verano, los rigores de un calor
asfixiante y los riesgos de plomo fundido, que había que combatir tímidamente a
base de beber leche.
El
primer periódico español, de ámbito nacional, que no utilizó matrices y
chibaletes, que se olvidó del componedor y del cartón, fue Diario SP, que
apareció en Madrid el 10 de septiembre de 1967. En Europa ya existía algún
periódico impreso en offset, concretamente uno propiedad de Lord Thomson, Off
Fleet, editado en Gran Bretaña, pero el periódico español fue un proceso
de reflexión del valenciano, Rodrigo Royo
Masiá, que partió del hecho de que si existía un modo de impresión, el offset,
que podía directamente imprimirse en una plancha de zinc y proceder al tiraje
del periódico, para qué necesitaba él toda una serie de mecanismos intermedios,
que en su día fueron un gran avance, pero que entonces eran un obstáculo del
progreso.
Por
entonces, en España y en el mundo, había muchas publicaciones que, basándose en
el color, hacían revistas semanales de todo tipo, impresas en offset, pero
nadie se decidió a utilizar este sistema pues ni siquiera existían en el
mercado sistemas de fotocomposición. Rodrigo Royo no se arredró y, de la mano
de IBM, se dispuso a componer su revista semanal, SP, con una recientísima máquina
de escribir de bola que por un procedimiento artesanal era capaz de justificar,
es decir, de hacer columnas alineadas de principio a fin, formando columnas
regulares.
Con este
sistema durante unos años editó la revista SP para, finalmente, ya con
fotocomposición moderna y dos máquinas MANN alemanas, capaces de imprimir en cuatro colores, lanzar su
periódico. Después vino “El País” y hoy
ya no existe ningún periódico que se imprima por el antiguo procedimiento. Todo
se factura en offset.
En pleno
entusiasmo de su idea, trataba de convencer a un editor de las bondades del
nuevo sistema, desde la rapidez hasta la limpieza, y desde la economía hasta la
brillantez. Insistía e insistía.
Rodrigo
Royo:
-El offset
es el futuro
Respuesta
de su interlocutor:
-No te
equivoques, no insistas, el offset es para los tebeos
Sic transit
gloria mundi. Y si no, que se lo cuenten a los editores que se cubrieron de
gloria cuando no escucharon a Steve Jobs, que les recomendó poner precio a las
páginas web.
( Publicado en ABC, 28 de diciembre de 2014 )
( Publicado en ABC, 28 de diciembre de 2014 )
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