DESILUSIONES TV: DE PLINIO A ALATRISTE
El 13 de marzo de 1972 Televisión Española estrenó en emisión sucesiva los dos primeros capítulos de la serie Plinio, basada en las novelas de Francisco García Pavón. Los ocho episodios de la serie, dirigida por Antonio Giménez Rico, habían sido rodados por primer vez en cine, en 35mm y en color. El hecho de pasar de las videocámaras al cine y del blanco y negro al color, fue decidido para que TVE fuera disponiendo de material adecuado, de cara a la futura la emisión regular. Como dato anecdótico se puede señalar que la retransmisión del Festival de Eurovisión de 1969, celebrada en el Teatro Real de Madrid, se hizo en color, a través de una unidad móvil prestada por la empresa Telefunken. Con este y otros antecedentes, el 24 de octubre de 1969, el Consejo de Ministro se pronunció oficialmente por el PAL y el entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, lo anunció a los medios informativos. Por razones que nunca se explicaron, no se hizo oficial en el BOE, aunque el texto estaba redactado y a punto de publicarse.
En diciembre de 1969 cambió el Gobierno y a Fraga le sustituyó Alfredo Sánchez Bella que, desde el primer momento, no disimuló su intención de dejar sin efecto la decisión del equipo anterior y se mostró muy favorable a las pretensiones francesas. En Europa, Francia y Alemania ya emitían en color; una en SECAM y la otra en PAL, y a pesar de la decisión de 1969, se abre una dura pugna entre franceses y alemanes, mejor aún, entre el gobierno francés y Telefunken, en una dura competencia que trasladaron a España. El gobierno español tenía que decidir por uno de los dos sistemas. Como es sabido, finalmente, se decidió por el PAL, sistema que mejoraba notablemente el NTSC norteamericano y que se había impuesto en Europa, con la excepción de Francia y España. El país galo hizo de esta lid una cuestión de Estado, pues, como se vio después, al elegir España el sistema alemán, los franceses se quedaron solos, junto con los países francófonos y Japón. En 1972, el Gobierno español se mantenía indeciso, aunque Sánchez Bella seguía en su empeño político, decidido por el modelo galo.
Los técnicos españoles aconsejaban radicalmente el formato alemán, pero el ministro se resistía y encontró en la realización, y posterior emisión, de Plinio, un arma arrojadiza frente al mejor sentido de los equipos profesionales de Televisión Española. A Sánchez Bella sólo le preocupaba la política, pensando, como así sucedió, que Francia sería más activa contra la ETA si el SECAM se adoptaba en España. Giscard d’Estaing se encargó de hacérnoslo pagar duramente.
En el rodaje de Plinio se buscó el esmero, eligiendo un director de primer nivel, Antonio Giménez Rico que, junto a Jose Luis Garci, realizó el guion, con un productor ejecutivo ya muy destacado, como Jose Maria Gonzalez Sinde, con imagen de Jose Maria Alcaide y música de Carmelo Bernaola.
La emisión no fue precisamente un éxito. Los críticos, con Enrique del Corral en ABC a la cabeza, dictaminaron que los guiones “no han querido -o no han sabido- exprimir buscando el jugo autentico de los originales de García Pavón y Antonio Casal y Alfonso del Real, personajes fundamentales –Plinio y don Lotario- incorporan, un tanto convencionalmente a ambos, resaltando, a mi juicio, el buen hacer y el dominio cinematográfico de Casal, pero a quien, desde luego, personalmente, no identificamos con nuestro tipo ideal de jefe de la guardia municipal de Tomelloso”.
En el guion radicaba parte del problema, pero no era la esencia del mismo. Se cometió el error de rodar en cine para proyectar en color algo que luego se emitió en blanco y negro, con lo cual gran parte de la serie rodada por la noche casi no permitía distinguir perfiles y matices de los personajes, resultando una especie de mancha oscura nada atractiva y claramente molesta. Total, un problema de luz.
También parece que un problema de luz, en este caso de exceso de luz, de una luz que no corresponde ni a la época ni al sentido de la novela de Arturo Pérez Reverte, lo que ha llevado a la desilusión de la crítica y a la efervescencia en las redes sociales, de la serie de Alatriste puesto en antena ahora por Telecinco. Los expertos también se quejan del guión y el propio novelista y académico ha echado en falta una asesoría histórica para la serie, tratando de salvar, en todo caso, a los actores y principalmente al protagonista. En la emisión del pasado 21 de enero, el episodio no alcanzó el 7% de telespectadores.
Como se ve desilusiones con cuarenta años de distancia y un mundo tecnológico tan diferente que no aclara el siempre complicado desafío del éxito de una serie de televisión, de una película de cine o de una obra de teatro.
En Plinio nos empeñamos, y yo el primero como director de TVE, en aportar al entonces único público español –alrededor de 20 millones de espectadores- una serie de un novelista acreditado. Arturo Pérez Reverte, creador del personaje de Alatriste y autor feliz y exitoso de sus novelas, manifiesta una cierta incomodidad con el resultado de su serie. Entonces y ahora es el público, los telespectadores, los que deciden. Pero en el caso de Plinio la opinión no fue únicamente de los espectadores sino que también tuve que escuchar el dictamen del Consejo de Ministros que, reunido un viernes, presidido por el General Franco, mostró su insatisfacción por el programa, lo que me hizo llegar al día siguiente el ministro de Información y Turismo, que dictaminó:
-De la Viuda, suspenda inmediatamente la proyección de “El Peláez”
Plinio se siguió emitiendo, a pesar de todo, Peláez y Consejo de Ministros incluido.
(Publicado en ABC, 1 de febrero de 2015)
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