UNA COLETA EN DECADENCIA
Lo que la televisión da, la televisión quita. Aquí no vale lo de “Santa Rita” pues, de una tacada, de un debate en la pequeña pantalla ante cinco millones de telespectadores, Pablo Iglesias ha salido tan tocado que no hay que descartar que este sonoro bofetón televisivo sea el principio de un final de alguien que casi todo lo fió a la televisión y que ahora ésta le posiciona en un estado de desfalleciente y convulso ánimo.
El que a sí mismo se denomina “Coleta Morada” está en horas bajas. Según dicen sus próximos se está planteando dejar el escaño de Bruselas, e incluso la dirección y presentación de programas en su predio televisivo, financiado entre Maduro y los ayatolás. Para justificarle, esos mismos camaradas que han reconocido la derrota de su líder, achacan a cansancio su falta de rotundidad dialéctica y de suficiencia televisual. La cuestión no radica en si Iglesias estaba o no cansado. El problema para él y sus siempre desabridos y vociferantes conmilitones radica en la escasa fortaleza personal y política de un líder que hace un año arrasaba con todo y ahora se siente claramente desplazado, al borde de la ausencia de muchos de los suyos y, sobre todo, de aquellos ilusos e ilusionados votantes de la primera hora.
El debate tuvo truco: el siempre recurrente amaño que supone ofrecer un programa en vivo que ha sido previamente grabado. Los programas de debate y, sobre todo, los de enfrentamiento político, han de ser en vivo y en directo, sin posibilidades de montaje, ni tampoco de acceso de los participantes al contenido del intercambio de opinión y datos, una vez terminada la grabación. Advertida esta característica, por otra parte nada reconfortante, Albert Rivera, no solo ganó por muchos puntos, sino que dejó a su opositor al borde del K.O. El líder de Ciudadanos tiene ya mucho camino recorrido, sus siguientes y lógicos rivales se llaman Rajoy y Sánchez. A ver cómo reaccionan ante el desafío. De momento, Sánchez ha dicho que sí y Rajoy, que no. Es evidente que quien más tiene que perder es el actual presidente del Gobierno pero, si no acude a ese reto, le pueden dar perdedor por abandono. Existen muchos y significativos precedentes.
(Publicado en Diario de Burgos, 21-10-15)
No hay comentarios:
Publicar un comentario