EL AVE: SILENCIO CULPABLE
A lo largo de 2015, al menos en dos ocasiones, escuché a la actual ministra de Fomento (en funciones) que el AVE llegaría a Burgos antes de que acabara el año, el año 2015, insisto. Visto lo visto y leído lo que ayer publicaba este diario: “AVE a paso de tortuga”, es más que probable que el tren de alta velocidad no llegue a Burgos a lo largo de este año, ya que al ritmo que actualmente se desarrollan sus obras, y según precisa la oportuna información de este periódico, necesitaría “varios años para acabar”.
El minucioso e intencionado relato del actual estado de las obras del reseñado tren merecería el teléfono de Gila o un guión un tanto surrealista de Berlanga y Azcona. Una docena de trabajadores repartidos en el interior del túnel de las Calbezadas y el viaducto Frandovínez tiene todos los ingredientes para una comedia de situación y todos los agravantes de una gestión disparatada, absurda e inexplicada. ¿Qué pasa de verdad con el AVE entre Valladolid y Burgos? Se está a la espera de la aprobación de un nuevo modificado –el tercero- para reanudar las obras de modo convincente y responsable. Parece que esta escasa docena de obreros que ahora se distraen mientras un topógrafo realiza mediciones, son los atisbos tragicómicos de una ilusión frustrada y de un fracaso más que evidente.
Sorprende el silencio culpable de las autoridades implicadas, desde las autonómicas, las provinciales y las municipales. Parece que algo tendría que explicar el alcalde, si es que tiene datos para ello, y que el presidente de la Diputación –entidad de tan dudosa necesidad- hiciera un amago de crítica. La propia Junta de Castilla y León también tiene autoridad y medios para mediar, aunque solo sea dialécticamente, ante este inconcebible comportamiento de los responsables de Adif y especialmente del Ministerio de Fomento, del que el organismo e infraestructuras depende.
Se trata de saber el porqué, tenemos derecho a conocer el cuándo, es obligatorio descubrir al quién. Ante el mutismo de la ministra Pastor y sus colaboradores, que sigilosamente ocultan los motivos de su sinrazón, parece obligado que los que tienen posibilidades y títulos para ocuparse de los problemas de su ciudad y de su región digan algo. Hable, alcalde, hable. Y también todos los demás.
(Publicado en Diario de Burgos, 18 de mayo de 2016)
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