Y TIRO PORQUE ME TOCA
David Cameron, con fina y catastrófica astucia, convocó un referéndum,
pensando que así evitaba unas elecciones. Los plebiscitos, como se ha visto,
los monta el diablo, y el brillante, y supongo que escaldado Premier
británico, perdió la consulta y tuvo que salir corriendo con el rabo
entre las piernas. Theresa May ha adelantado las elecciones para no tener que
hacer un segundo referéndum sobre el Brexit. A primera vista evidencia más
talento a la espera de una victoria en las urnas, basada en el sistema
mayoritario británico. Veremos.
Para tratar de
acercarse al pensamiento inglés, hay que partir de un principio: “todo inglés
te trata como igual, con tal de que tú le trates a él como superior”. Muy
superior se considera la tildada y displicente
señora May cuando dice sin ruborizarse que el Brexit no cambiará los
poderes europeos de la City y que las agencias de la Unión establecidas en
Londres no se moverán del sitio. Vamos, que el Continente está aislado porque
hay niebla en el Estrecho.
Nadie otea con
responsabilidad un panorama pos-Brexit mínimamente atractivo y razonablemente equilibrado. De
momento todo es confusión, suposición y amenaza. De los unos y de los otros.
Parece claro, sin embargo, que el resultado final será malo para todos. Los
ingleses, con su anciana Reina a la cabeza, mantendrán el espíritu de un
imperio sin territorios (Gibraltar excluido) y, a lo que se ve, los europeos no
saben a qué atenerse: si ir al enfrentamiento o ceder resignada y progresivamente.
Como primera
consecuencia Doña Theresa aspira a reforzar su mayoría, barrer a los
laboristas, aplacar a los eurofobos y seguir machacando a los liberales. Todo
sea porque el resto de los europeos nos sigamos considerando inferiores. De
referéndum a elecciones. Y tiro porque me toca. ¡Dios salve a la Reina!
(Publicado en El Confidencial Digital, 22 de abril de 2017)
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