REMAR CONTRA CORRIENTE
“La provincia queda libre de fracking al caducar todos los permisos de explotación”. Lógicamente, la provincia a la que se refiere el titular de este diario es la de Burgos. Y así, todos –o casi todos- tan contentos.
Claro que mal de muchos consuelo de tontos. Europa, con la excepción de Gran Bretaña, en donde está el fracking en explotación positiva y rentable, ha decidido marginar esta tecnología, bien prohibiéndola sin paliativos o bien aplazándola sin esperanza. Casi todos abominan el fracking y quieren hacernos olvidar que Estados Unidos ha logrado afectar notablemente la estrategia global del mercado de hidrocarburos con cinco millones de barriles diarios que producen sus instalaciones domésticas. El denostado fracking ha sido uno de los factores más decisivos para el abaratamiento del petróleo, del cual nos estamos beneficiando todos los países, España incluida.
Nuestro panorama energético es desolador. Reducidos a la nada los intentos nacionales de buscar y encontrar petróleo, la sangría de la importación de crudo nos empobrece y nos limita. Pero –¡qué importa!- todo sea por una supuesta defensa del medio ambiente y por el prejuicio arteramente manejado por unos pocos sobre la desnortada opinión de unos pacíficos y escasamente informados ciudadanos.
Los que debieran estar informados tampoco dan señales de lucidez. Ahora nos sale el alcalde de Burgos ofreciendo un millón de euros, no sé si de una vez, al año, al trimestre, al mes o a la semana, para tratar de activar la vida prácticamente vegetativa del aeropuerto de Villafría. Es más, intentan hacer cómplice de este propósito a la Diputación: dinero público y autosatisfacción política de “categoría regional”. El aeropuerto de Burgos es inviable, se mire como se mire, por la buena posición geográfica de la ciudad y por la proximidad de similares instalaciones en cien kilómetros a la redonda. Con Villafría solo hay dos soluciones: o buscarle un uso singular, racional, atractivo y altamente competitivo, o cerrarlo de una vez sin gastar dinero de los ciudadanos para satisfacción de esos pocos y de la insolente relevancia de una clase política en cuarto menguante. Rajoy ha cerrado Garoña, que era viable. Villafría es imposible. Se mire por donde se mire.
(Publicado en Diario de Burgos, 11 de octubre de 2017)
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