lunes, 24 de diciembre de 2018

Burgos, entre dos centenarios (1921-2021)

LOS COLEGIOS DE CHICAS (I)

La pujanza comercial del Consulado de Burgos decayó  notablemente en los tiempos posteriores y muy especialmente en el siglo XVII, en el que la crisis de la ciudad –en algún modo paralela a la del resto de España- alcanzó cotas de extrema gravedad. La población de Burgos descendió a mínimos históricos y las fuerzas políticas y económicas locales no encontraban medios para atajar tan desdichada situación.

La sociedad, y especialmente los bienhechores eclesiásticos, trataron de remediar tan triste panorama en la medida de lo posible y primariamente pusieron su mirada en los barrios más castigados, como el de San Esteban. En otros tiempos fue centro de las clases altas, pero ahora había quedado reducido a refugio obligado de una clase social rayana en la pobreza.

Los clérigos Francisco de Villegas y Francisco Saldaña fundaron el Seminario de Nuestra Señora de la Misericordia, al que pusieron el nombre de Saldaña en memoria del segundo de sus creadores. El Seminario se centró en la formación y cuidado de niñas huérfanas pobres, marcando como objetivo primordial la educación, distanciándose así,  conforme a lo dispuesto en el Concilio de Trento, de los conventos de clausura, volcados en el rezo y la meditación.

En 1846 las Hijas de la Caridad se hacen cargo del colegio, aportando la impronta propia de su espíritu educativo y compaginando las prácticas religiosas con el trabajo  diario para el sostenimiento de la Casa y el mejor quehacer de las personas.

Este sentir de las monjas de la Caridad de San Vicente de Paúl, anclado en el carisma fervoroso de unas religiosas estrictas y cumplidoras. Atendían con el mismo empeño a los enfermos de los hospitales públicos o privados y desarrollaban sus labores de enseñanza igualmente en centros públicos o privados (entonces llamados “de pago”) o en instituciones algo distanciadas de las clases menos privilegiadas. En la actualidad el colegio de Saldaña ha mantenido y mantiene una excelente calidad de enseñanza y una solvencia formativa evidenciada siempre en los altos resultados obtenidos en los antiguos Exámenes de Estado y después en las pruebas convalidadoras más recientes.

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El cronista nos detalla que el 15 de octubre de 1892, a las diez de la mañana M. Carmen Sallés y sus compañeras MM. Candelaria Boleda, Emilia Horta y Remedios Pujals se dirigieron a la casa que tenían preparada en la calle Santander número 12, propiedad de la Imprenta Castellana, para poner en marcha la Congregación de las Religiosas Concepcionistas de Santo Domingo. De la calle Santander pasaron a la calle La Puebla, 23 en 1893, trasladándose después a la calla La Flora, 5. Allí permanecieron hasta 1935, cuando adquirieron el llamado Palacio de Angulo en la calle La Calera, 27, donde ya asumieron, junto a la Enseñanza Primaria, la Segunda Enseñanza y estudios de Magisterio. Finalmente, y tras su implantación anexa en la calle Miranda, en 1978 adquieren el colegio de las Religiosas Franciscanas de Montpellier, ubicado en el polígono Docente de Burgos, donde actualmente mantienen su alto nivel de enseñanza inspirado del espíritu de la Madre Fundadora, nacida en Cataluña y siempre fuertemente incardinada en Burgos y en sus instituciones.


El Papa Pío XII aprobó definitivamente la Congregación con su nombre actual de Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza y Juan Pablo II beatificó a la Fundadora, que finalmente alcanzó el grado de santidad el 20 de octubre de 2012.


Las Concepcionistas de alguna manera, sobre todo en sus tiempos de la calle Miranda, eran en cierta medida el colegio que recogía a las alumnas del otro lado del puente –en este caso del puente San Pablo-. Las familias que vivían alrededor de la Plaza de Vega. Era una esa división un tanto imaginaria y no siempre bien entendida del Burgos partido por el Arlanzón. Hacía desistir muchas veces a los burgaleses de atravesar los puentes. Sobre todo en los días de antipático nordeste (el llamado cierzo burgalés), que tampoco tranquilizaba a los paseantes locales.

(Publicado en Diario de Burgos, 16 de diciembre de 2018)

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