Entrevista a …
Luis Ángel de la Viuda
"La España actual es el reflejo de unos políticos frustrantes y de unos dirigentes académicos ramplones"
Lo ha sido todo en el mundo del periodismo. Director de TVE y del diario Pueblo, de los servicios informativos de Radio Nacional, pionero en España de la televisión privada y de la comunicación empresarial. Luis Ángel de la Viuda, burgalés ejerciente y maestro de periodistas, además, fue hace treinta y cinco años el primer “dircom” de la banca española, en el Banco de Bilbao.
- Con José Ángel Sánchez Asiaín te incorporaste al Banco de Bilbao como responsable de información y relaciones externas ¿Cómo fue tu aterrizaje en un cargo tan insólito como desconocido en aquellos tiempos?
- Una precisión y una anécdota. Después de 30 años de actividad periodística pura, desde auxiliar de redacción hasta director de loa revista SP, director de los Servicios Informativos de RNE y director de TVE, mi propósito era pasar al otro lado (del mostrador), es decir, a la comunicación de instituciones y empresas. La ocasión me la ofreció José Ángel Sánchez Asiaín, cuando todavía era director general del BB, con la oferta de la dirección de Información y Relaciones del Banco.
Y ahora la anécdota: en un encuentro fortuito con D. José María Aguirre Gonzalo, presidente a la sazón del Banco Español de Crédito, me preguntó si era cierto que iba a ejercer el cargo ofrecido por Sánchez Asiaín y cuando ante sus preguntas traté de explicarle las funciones a desempeñar en la Casa, don José María me comentó de modo taxativo que “le parecía una mala idea, pues los bancos tienen que contar lo justo, es decir, poco o nada”. Por unos segundos reflexiono y añadió: bueno, “a lo mejor no es tan mala idea, pues José Ángel es un chico muy listo y sé lo decidido que es. Por algo será”.
• El empeño en introducir con fórceps la banca digital contribuye a su mala imagen, a la que ayuda también la inexplicable desconfianza de los poderes públicos.
- ¿Cómo era el Banco en aquellos tiempos?
- Para mí, y tras seis lustros de periodismo activo y apasionante que exigía una vida familiar imposible y una lucha permanente con todo el círculo personal y profesional, el BB fue un oasis de paz, de orden y un desafío en un mundo distinto atractivo y reconfortante.
Unos meses después de mi llegada Sánchez Asiaín consolidó su liderazgo al acceder a la presidencia y dar a la estructura del banco bilbaíno un viento vigoroso de modernidad técnica y académica con la incorporación de personas como Rafael Acosta Enrique Más, Manuel Sánchez del Valle, Pedro Luis Uriarte, Javier Gúrpide, Max Ebstein, Fernando Montesino, Fernando Fernández, Eduardo Tolosa, Fermín Lecanda, Alejandro Magro, Rafael Morales…
… y tus funciones como responsable de la comunicación?
- Se centraban fundamentalmente en las relaciones con la prensa. En una tarea un tanto original para aquellos tiempos, pero donde siempre encontré el apoyo y la comprensión no solo del presidente, sino de un Consejo de Administración, con su Comisión Permanente a la cabeza, que entendieron cuál era mi función, alentaron mi trabajo y disculparon mis errores.
– Una de tus responsabilidades fue popularizar la tarjeta de crédito que el Banco había introducido en España ¿Cuéntanos algo de lo que hiciste?
- Fue una experiencia tan estimulante como divertida. El banco había conseguido la exclusiva en España de la tarjeta VISA, que era propiedad del californiano Bank of América, y yo, desviando un poco el tiro en mi función primordial, propuse enviar la tarjeta todos los periodistas de España y a los hombres de las radios pública y privada. Un inciso. La tarjeta no se impuso en el banco sin problemas, pues encontró una oposición frontal y decidida en la propia Comisión Permanente, especialmente en uno de sus miembros que presentó su dimisión en la sesión en que la tarjeta fue legitimada. En cuanto al envío a periodistas y radiofonistas, muchas voces me susurraban –pues no se atrevían a hacerlo en voz alta- que eso iba a ser un fracaso y que iba a llenar al banco de impagados. No fue tal. Todo el mundo cumplió sus obligaciones, salvo un conocido personaje de la comunicación que dejo un pufo de unos miles de pesetas.
- Desde entonces has tenido una dilatada experiencia en el mundo de la comunicación empresarial, en tu opinión ¿cómo ha evolucionado ésta en todos estos años?
- Yo fui el primer director de comunicación de un banco español y el segundo de una empresa, tras Santiago Galindo Herrero, en la Telefónica de Barrera de Irimo. Han pasado más de cuarenta años y la comunicación empresarial, la política y la administrativa ha llenado de profesionales este variopinto mundo en el que ha predominado lo positivo, institucionalizando una actividad no siempre bien definida y con riesgos ciertos de intencionada manipulación, pero, en todo caso, el resultado es más que aceptable, y yo personalmente me siento muy satisfecho y retribuido con una actividad que tuve que cortar contra mi voluntad, al tener que hacerme cargo por sugerencias superiores de la dirección del diario Pueblo, en Madrid.
- Es evidente que, de cara a la opinión pública, la banca vive hoy una etapa muy distinta a la que tu conociste en el Banco de Bilbao. Hoy esta demonizada en los medios de comunicación y sometida a una gran presión social. En tu opinión ¿tan mal se han hecho las cosas para llegar a ésta situación?
- Analizando el panorama con sosiego y buscando el equilibrio, no se puede decir que la banca española, en general, ha hecho las cosas demasiado bien, en casos por responsabilidad de los profesionales de la comunicación, pero, sobre todo, por un mal entendimiento del fenómeno comunicativo por parte de los equipos ejecutivos de los bancos españoles, en donde han faltado personalidades como José Ángel Sánchez Asiaín, y han sobrado personalismos y falta de sensibilidad en las cúpulas.
Ahora mismo la banca pasa una etapa difícil en su relación con lo que siempre fue una clientela bien atendida. El empeño en introducir con fórceps la banca digital más rentable y menos humanizada para muchos, especialmente las personas mayores, abonan esa mala imagen, a la que ayuda también la inexplicable desconfianza de los poderes públicos y una animada oposición de un no siempre bien informado pueblo soberano.
• Termes y Sánchez Asiaín construyeron un relato sobre una banca moderna, que supo caminar en paralelo con el profundo cambio social que vivió España.
- ¿Qué piensas que se podría hacer para revertirla?
- Si yo tuviera la fórmula, aparte de la satisfacción personal y las posibilidades profesionales, la pondríamos en marcha ahora mismo con personas como mi gran amigo y sucesor Antonio López, y gentes bienintencionadas y exitosas. El papel de la Asociación Española de Banca que dirigió Rafael Termes sigue siendo un modelo a copiar.
La banca contó con dos personajes como Termes y Sánchez Asiaín que construyeron un relato sobre una banca moderna, que supo caminar en paralelo con el profundo cambio social que vivió España.
En todo caso, lo que tiene que hacer la banca y los bancos, individual y colectivamente, es hacer examen de conciencia, contrición de corazón y propósito de la enmienda. ¡Ahí es nada!
- Al margen del mundo de la comunicación tienes un currículo impactante como periodista. Director de TVE, director de Pueblo, de los Servicios Informativos de RNE y mucho, mucho más. ¿Cómo es la evolución del periodismo en España?
- El periodismo en España presenta muchas facetas. La prensa escrita o se actualiza y vuelve a sus orígenes, como han hecho los norteamericanos y los ingleses, o la quedan pocos años de vida. La radio, por el contrario, en este país goza de una inmerecida buena salud. De momento, tal vez sea el medio más adecuado para informarse de la actual sociedad española. Lo de la televisión es otra cosa. Los que durante 20 años luchamos por una televisión privada, que compitiera con el monopolio de TVE, que yo antes dirigí, nos encontramos con una oferta técnicamente modernizada, pero muchas veces disparatada y vocinglera. No se trata de añorar tiempos pasados. Las televisiones públicas en España, y en toda Europa, incluida Gran Bretaña, dependen con más o menos intensidad del gobierno de turno. Ahora el Ejecutivo va a la cola con los deseos apriorísticamente sectarios del aparato.
- Con Manuel Martín Ferrand fuiste pionero de la televisión privada en España ¿Cómo fue aquella aventura?
- Maravillosa, por el hecho mismo de poner en pantalla, desde la libertad de una empresa privada, el mágico invento de la televisión, con el liderazgo y el estímulo de Martin Ferrand, y con la relativa y generosa experiencia del paso de lo público a lo privado. Fue una época irrepetible y dura, de la que sólo recuerdo la parte grata y me olvido, que no es cosa baladí, de los últimos tiempos de Antena 3, donde fuimos asediados primero y defenestrados después, con una abrumadora conspiración de financieros sin escrúpulos y de empresarios del ramo dispuestos a todo por recuperar algo de lo que ellos creían tener derecho. De todas formas, insisto, mi recuerdo no solo es positivo sino también emocionado.
- ¿Nos cuentas algo de tu experiencia como director del diario madrileño Pueblo?
- Como decía antes, yo fui a Pueblo contra mi voluntad y sobre todo contra mis intereses, pero no se puede ni se debe renunciar a lo que forma parte de tu vida personal y profesional. El encargo que yo recibí del entonces editor del periódico sindical, Alejandro Fernández Sordo, era hacer, al sustituir a Emilio Romero, un periódico que ayudara a la pacifica transición y sobre todo a la consolidación de la figura del Rey Juan Carlos I. Eso me llevó a aceptar el puesto y, insisto una vez más, muy a mi pesar. El objetivo era patriótico e indeclinable. Tengo que decir que se logró, pues deje al periódico en los niveles de tirada con que lo cogí y creo que hicimos algo por esos cuarenta años de democracia que nos ha garantizado la Constitución del 78, en la que yo también participe de algún modo desde la dirección de RNE.
• La prensa escrita o se actualiza y vuelve a sus orígenes, o la quedan pocos años de vida.
– ¿Cómo ves la España actual?
- Maleducada, si se me permite la simplificación. El dato de que los jóvenes no saben llamar a los mayores de usted no es más que reflejo de unos políticos frustrantes y de dirigentes académicos y administrativos ramplones. España es una gran nación en la que hemos disfrutado, como decía antes, de 40 años que nunca imagine a la muerte de Franco, y en donde una clase media pasó del pluriempleo a un trabajo no siempre seguro, pero evidentemente en franca mejoría. Ahora nos encontramos con el reto de superar el duro choque de la crisis económica del 2007.
La política en los últimos tiempos ha sido deslavazada por no decir caótica: los unos y los otros. Y ahora no pinta mejor, lo de la explosión territorial empezando por Cataluña y el País Vasco, oscurece el panorama político y la tranquilidad ciudadana. Mi preocupación sobre todo no es tanto por mis hijos, sino por mis diez nietos, a los que en lo que puedo estoy tratando de preparar lo mejor posible para cualquier eventualidad.
Luis Angel de la Viuda, desde la independencia de una veteranía cómoda y atenta, se mantiene al día de la actualidad consumiendo lectura de periódicos en el Ipad y ocupando su tiempo en ordenar su archivo y en ir estructurando lo que podría ser algún día unas memorias. Tiempo al tiempo.
(Publicado en revista Asociación Uniter nº 10, marzo 2019)

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