lunes, 13 de mayo de 2019

Burgos, entre dos centenarios (1921-2021)

“EL DIARIO”: DE BURGOS Y PARA BURGOS (III)

De abril 1891 a marzo de 1942 van cincuenta años bien contados. Son cinco décadas de lento y seguro crecimiento de “Diario de Burgos”. Medio siglo sin pasos atrás, a pesar de, tal y como vimos en el trabajo anterior, guerras continentales, cambios de regímenes, conflictos civiles, fuertes crisis económicas y una clara evolución social.

Dos personas: Juan Albarellos Berroeta e Ignacio Albarellos Berroeta, hermanos y responsables del periódico burgalés. Son un ejemplo incontestable de un buen hacer sencillo y sin estridencias en lo gerencial y en lo periodístico y, sobre todo, un raro modelo de sucesión familiar que se extenderá hasta el 30 de octubre de 1988. En esta fecha tiene lugar el último consejo de administración de ese empeño familiar,  previo a la adquisición del periódico por los actuales propietarios.


Esta firme trayectoria del periódico burgalés tiene la explicación, según el historiador Galo Hernández Sánchez, en que el gran acierto de Albarellos fue crear una publicación de periodicidad diaria, hasta entonces inexistente en Burgos. Actividad que tuvo un gran éxito, ya que se ha mantenido en el tiempo fiel a la cita con sus lectores durante más de un siglo, sin faltar cada mañana en las calles de la Cabeza de Castilla.

Juan Albarellos, sigue explicando Hernández Sánchez, pone las bases de una empresa familiar denominada “Comunidad de Bienes de Herederos de D. Juan Albarellos”. De pequeñas dimensiones, sortea las dificultades de unos tiempos nada confortables y más que revueltos. Albarellos crea una estructura de empresa a medio camino entre el empresario individual o impresor y el empresario de una sociedad mercantil con solidez societaria más compleja, pero que no se decanta por ninguna opción política más concreta. Lo que sí hace como meta fundamental, es centrarse en la búsqueda de lectores, en llegar al mayor número de burgaleses sin distinción de ideologías políticas ni religiosas. Esta puede ser la clave de su éxito. De esta forma, a la hora de analizar la cristalización de corrientes sociales y formación de opinión pública por parte de “Diario de Burgos”, es difícil definirse. Es claro su influjo social, ya que es la publicación con mayor difusión de la provincia. Pero al no decantarse específicamente por ninguna opción política clara, podemos atisbar que se trataba ante todo de un órgano que no trataba de entrar en colisión con la legalidad vigente. Defensor de los intereses locales (obras públicas para Burgos con el fin de paliar los efectos del paro), provinciales (defensa a ultranza del ferrocarril directo Madrid-Burgos o el Santander-Alicante) y regionales. Y defendiendo siempre un regionalismo sano, descentralizador: era muy crítico con respecto al catalanismo, definido siempre como separatismo disgregador. Por ello, completa su opinión Hernández Sánchez, “Diario de Burgos” se puede catalogar com una publicación de defensa de intereses morales y materiales. Su corriente de opinión era generalmente de talante moderado, liberal, independiente y católico, pero no católico beligerante como su colega “El Castellano”. Ante las elecciones, termómetro clarificador de las actitudes de un periódico, da publicidad a todos los candidatos, mítines y actos electorales, sin decantarse claramente por ningún candidato.


Este talante conciliador, tras sortear los graves escollos de la Guerra Civil española, se mantiene personificada en las figuras de sus dos sucesivos presidentes: primero Ángel León Goyri, General Jefe del Estado Mayor de la VI Región Militar, hermano de María Teresa León y esposo de una de las principales herederas de la familia. Y después, en la persona de Ángel León Albarellos, también militar, coronel de Infantería, que despide un indiscutible aroma castrense de fácil identificación con el aire social y político de la ciudad.

En 1942 accede a la dirección de “Diario de Burgos” el primer periodista profesional, antiguo redactor y taquígrafo del periódico, que dedica su única actividad a la dirección del rotativo. Esteban Sáez Alvarado ocupa la dirección editorial hasta su fallecimiento en 1978, cuando es sustituido por un miembro de la redacción, el entonces redactor jefe Andrés Ruiz Valderrama. Y después por el muy profesional periodista Vicente Ruiz de Mencía, que consolida la línea del periódico al tiempo que, tras la inauguración de la nueva rotativa en agosto de 1993, desarrolla las posibilidades tecnológicas del nuevo utillaje. Ruíz de Mencía prepara al periódico para su composición, confección y tirada en la nueva era digital. Este avance técnico permite al diario disponer de dos nuevas ediciones, una para la ciudad y comarca de Aranda de Duero y otra para Miranda de Ebro.


(Publicado en Diario de Burgos, 12 de mayo de 2019) 

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