Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado
¡QUE NO FALTE DE NADA!
En casos como este, hay que recurrir inevitablemente al maestro Josep Plá, que ante la luminaria nocturna de Nueva York preguntó: ¿y esto quién lo paga? Con los resultados electorales bien fresquitos, terminada la primera parte de la función algo traumática de todos estos meses, y en espera de la segunda para la formación de Gobierno, habría que meditar un poco en torno a todo esto.
Así que en esas estamos. Por ejemplo, todavia está dando que hablar el famoso debate a cinco. Tras días de escaramuzas ineficaces y de posiciones encontradas a cuenta de la retransmisión del debate electoral, la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión de España asumió la responsabilidad de organizar el encuentro. Y su presidenta, la redactora de Televisión María Casado, personalizó el protagonismo junto a Pedro Olloqui, presidente de Factoría y director audiovisual del Grupo Henneo y Francisco Moreno, administrador único de la Radiotelevisión Canaria (RTVC), dos profesionales aunque desconocidos ambos para el gran público.
No es la primera vez, y a lo que se me alcanza no será la última, que esta corporación del universo de la radiodifusión, más instrumental que otra cosa y de limitada relevancia, se encarga de la función de poner en antena un encuentro entre los previsibles candidatos a la presidencia del Gobierno de España. En tiempos de mayor austeridad era RTVE la que corría con la responsabilidad y el gasto de poner en antena el evento y ofrecerlo a todas las televisiones sin distinción: públicas y privadas.
Un debate de esta naturaleza podría haber tenido lugar, sin más interesadas intenciones, en un estudio de los servicios informativos de la televisión pública, servido por los equipos bien ajustados de TVE, sin tener que pagar un alquiler de 56.000 euros por el Pabellón de Cristal de la Casa Campo. Eso para empezar, porque el coste total del evento nocturno de menos de tres horas se disparó nada menos que hasta los 708.769 euros. Desde los 165.000 euros de las grúas y unidades móviles y los 146.000 euros de la escenografía, hasta los gastos operativos de 40.000 euros y otras partidas menores. Entre ellas: los grupos electrógenos de iluminación (19.000€), el catering (11.000€), el transporte, el alquiler de la ambulancia y la contribución de los árbitros que contaban los minutos de cada candidato en el uso de la palabra (760€).
Tampoco fue feliz la realización del programa en su conjunto, generando además comentarios de espectadores cuando empezaron a aparecer flechas y rayas, hasta el punto de que alguien pensó que estaban boicoteando el debate.
Pero todo sea por la gloria de la un tanto evanescente Academia de Televisión y por el interés periodificado de sus directivos. Al final, la propia TVE y Atresmedia han tenido que apechugar con la factura de este acontecimiento, que ha traído a primer plano a una desmangada presidenta académica: desafió durante la noche a cuerpo gentil el viento serrano, mientras abundaba en sus afectos con los protagonistas de la noche.
Los paganos de la reunión aportaron TVE a una plana y rutinaria presentadora Ana Blanco, y Antena 3 a un acreditado moderador que la noche de autos tuvo un papel más neutro y menos intencionado por aquello de que “todo se pega menos la hermosura”. En estas circunstancias, Ana Blanco, infatuada y “fuera de cacho” denunció la abrumadora presencia masculina, demandando para próximas citas un frente intersexual.
El resultado del evento fue otro cantar. Aquí no vamos a hacer ninguna valoración individual de los intervinientes, ni siquiera una especulación de futuras combinaciones de gobierno. A lo que se vio y escuchó, nadie podría asegurar nada, pero ustedes ya tienen todos los datos. A estas horas de este lunes 11-N, los resultados están aquí, y ya han empezado a dispararse las especulaciones y tomas de posesión sobre posibles juegos de alianzas y desencuentros. A ver si de una vez por todas llega una relativa tranquilidad o se continua en una desmayada preocupación.
Ante todo, una conclusión sobre el debate que dicen que cambió unos cuantos votos: sobran intermediarios y falta buen sentido. Pero desde cualquier punto de vista, más de 700.000 euros por un debate es escandaloso y garantiza la suspicacia. ¡Y luego dicen que el pescado es caro!
(Publicado en Diario de Burgos, 11-11-19)

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