Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado
UNA PONCE DE
LEÓN TIRA DEL HILO DE LA MEMORIA
A veces las chispas de la memoria saltan sin querer. Es lo que pasó al leer que el próximo domingo 1 de marzo tomará posesión el nuevo presidente de Uruguay. Se llama Luis Alberto Alejandro Aparicio Lacalle Pou, que nació en Montevideo el 11 de agosto de 1973. Candidato del centro-derechista Partido Nacional o Blanco, derrotó a finales del año pasado a su oponente del izquierdista Frente Amplio, Daniel Martínez. Fue en segunda vuelta: la disección política del país en dos mitades lleva medio siglo más o menos igual.
Lacalle Pou será el presidente número 42 de la República Oriental del Uruguay, como heredero de una larga saga familiar de políticos en la que también figura su padre, Luis Alberto Lacalle, presidente número 36, de 1990 a 1995. Pero un cuarto de siglo después, y según cuentan los cronistas locales, a la fuerza del apellido y la personalidad del nuevo presidente se suma la de otro apellido. Su mujer, dicen, es una fuerza de la naturaleza, y no sólo porque sea rubia, delgada, peleona si hace falta y profesional. A diferencia de su marido, es agnóstica, pero durante la campaña electoral tomó las riendas con una fe inmensa e intensa. Repartía papeletas de “Luis”, clavaba carteles en los postes de la luz y se sometía incansable al interrogatorio de periodistas y ciudadanos de a pie. Han sido cinco años de tenacidad tras la derrota de su marido en la primera intentona en 2014.
Ella se llama Lorena Ponce de León. La próxima futura primera dama uruguaya es feliz con la jardinería, pero la magia, o el veneno, de la aventura de la política recorre sus venas y disfruta con la experiencia de su propia militancia. “Es nuestra Eva uruguaya”, proclamó una vecina después de saludarla y celebrar que llevaba un poncho con los colores de la bandera nacional.
¿Por qué asimilarla a Eva Perón si ella se llama Lorena Ponce de León? ¡Será por apellido! El mito de Evita poco tiene que ver con la historia de una mujer que habla con fluidez alemán e italiano y que a sus 43 años reconoce atesorar una naturaleza “optimista” que le permite ver siempre el vaso medio lleno.
En el orden personal más íntimo, hay que destacar cómo después de mucho dolor e intentos fracasados para tener hijos, Lorena lo logró gracias a la intervención “in vitro” con embriones congelados. Fue la primera pareja uruguaya en convertirse en padres con esta técnica.
En las Américas aparecen otros Ponce de León ilustres. Casi tantos como en España, de donde provienen todos, como ahora se verá. En esta etapa contemporánea, y concretamente en México, Ernesto Zedillo Ponce de León fue presidente del país azteca de 1994 a 2000. Más cerca en el tiempo, la también mexicana Vanessa Ponce de León fue proclamada Miss Mundo en 2018. En el propio Uruguay, un famosísimo periodista de radio se llama Raúl Ponce de León. Y de cuando en cuando, orgullosos de su apellido, los Ponce de León de ese país se reúnen para festejar el legado de su antepasado: Vicente Ponce de León llegó a Uruguay en 1813 para intentar que no se independizara de España. Perdió y se quedó. Hace unos años el número de Ponce de León en el país superaba los 4.000.
![]() |
| Las Ponce de León de Burgos en los años 50, en una creación pictórica de Gonzalo Díez de la Lastra, “se dan un aire” a la nueva presidenta uruguaya. |
Hay muchos más personajes famosos en este linaje castellano-leonés con ramas manchegas, canarias, extremeñas y más. Aparece por primera vez hacia finales del siglo XII, pero el salto a la gloria se identifica con Puerto Rico, con la península de La Florida en lo que hoy es EEUU y con la leyenda de la Fuente de la Eterna Juventud. Gobernador de la isla que los indígenas llamaba Borinquen, el vallisoletano Juan Ponce de León (1460-1521) ya tenía un buen curriculum cuando cruzó el charco. Fue paje del rey Fernando el Católico, como otros conquistadores españoles, y desfiló en la Rendición de Granada.
Su tío Rodrigo Ponce de León fue uno de los capitanes generales durante la campaña militar para desalojar a los moros, pero murió meses antes de la victoria. Dejó, no obstante, una buena lista de títulos, casi como para competir con los 46 de Cayetana, la que fuera Duquesa de Alba: Señor de Marchena, tercer Conde de Arcos, primer Duque de Cádiz, Marqués de Zahara, Conde de Casares…
Como tantos otros en aquella época, Juan Ponce de León se fue a hacer las Américas y fue gobernador de Puerto Rico. Desde allí capitaneó una expedición a La Florida y según algunos cronistas de Indias se afanó en la búsqueda de la Fuente de la Eterna Juventud. Fuera sí o fuera no, murió en 1521. Y al otro lado del mundo, otro gobernador y otro Ponce de León, en la figura del militar Rafael María de Aguilar y Ponce de León, gobernador general de Filipinas durante 13 años a caballo entre los siglos XVIII y XIX, de 1793 a 1806.
Van algunos otros Ponce de León. Pedro Ponce de León, nacido en Córdoba en 1509 y muerto en 1573, fue obispo de Ciudad Rodrigo y de Plasencia y estuvo nada menos que en el Concilio de Trento, aunque luego no tuvo tiempo para ejercer como Inquisidor General; murió antes. Por las mismas fechas, otro Pedro Ponce de León, llamado “El Venerable” por su vida ejemplar, fue monje benedictino en nuestro monasterio burgalés de San Salvador de Oña, donde ideó y puso en práctica un valioso método de enseñanza a los sordomudos. Antonio Ponce de León, Duque de Baños y de Arcos, tomó parte en las guerras de Italia en el siglo XVIII y en 1752 fue nombrado capitán supernumerario de la Compañía Española de Reales Guardias de Corps; veinte años más tarde, el rey Carlos III lo nombró Capitán General de los Reales Ejércitos.
Sigue la saga. Ahora volvemos a Burgos, a la capital. El 2 de abril de 1540, una Cedula o Provisión Real comisiona a Juan Moreno de Argumanes para que tome residencia al Corregidor de Burgos, Luis Ponce de León, y a los demás ministros, con facultad de nombrar alcalde.
Salto en el tiempo de tres siglos y medio. Si nos atenemos al Archivo Municipal de Burgos, nos encontramos con que Francisco Ponce de León dimite el 1 de enero de 1890 de su cargo de concejal por haber sido nombrado juez municipal. Medio siglo después, otro Francisco Ponce de León solicita en 1943 licencia para la ejecución de obras en el portal de la casa de Plaza de Vega, 26.
¿Hasta dónde vamos a llegar con los Ponce de León? Esos chispazos de la memoria me llevan casi a mi propia casa. Esa memoria activada recuerda la presencia en la ciudad de Burgos de las hermanas Ponce de León. Eran huéspedes permanentes en el Hotel Condestable. Propietarias de tierras en la provincia de Burgos, especialmente en el término de Saldaña, también figuraban como titulares de una casa de vecinos de la calle Laín Calvo. Habitaron en tiempos en el primer piso de esa casa, que estaba dotada de capilla. Precisamente en ese edificio, actualmente en rehabilitación, vivió durante muchos años un hermano de mi padre, Eleuterio de la Viuda Marijuán. ¿Quién no tiene un Ponce de León en su vida?

No hay comentarios:
Publicar un comentario