lunes, 11 de mayo de 2020

Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado

CELAÁ: EL CALENDARIO ISABELINO

Julio Rodríguez Martínez (Armilla, Granada, 1928-1979) fue nombrado ministro de Educación y Ciencia de España el 9 de junio de 1973. Cesó en el puesto el 3 de enero de 1974, tras la muerte en atentado del presidente del Gobierno Carrero Blanco. Era doctor en Ciencias Químicas y en Farmacia por la Universidad de Madrid y catedrático de Cristalografía y Mineralogía en la Universidad de Salamanca y en la Universidad Autónoma de Madrid, de la que también fue rector. Discípulo de José María Albareda, rector de la Universidad de Granada, los conspicuos lo consideraban cercano al Opus Dei.

A Julio Rodríguez Martínez se le debe una conocida reforma del calendario académico universitario que igualaba el año natural con el académico y que de un modo simplista, y en tono humorístico, se denominó “calendario juliano”.

Desconocido en el ámbito político, corrió entonces el rumor maledicente de que el nombramiento había sido una equivocación. El candidato real era, según una versión,  Julio Rodríguez Villanueva, rector de la Universidad de Salamanca. Los mejor informados, sin embargo, sitúan a Rodríguez Martínez en el ámbito de los servicios de inteligencia de entonces. El almirante Carrero Blanco,  obsesionado con lo que en el argot de esos tiempos se llamaba “la subversión del sistema” encomendó a José Ignacio San Martín el control de todo tipo de subversión interior. Concretamente, según Pilar Urbano en su libro Yo entré en el CESID, “el espionaje en peligrosa amalgama con las técnicas policiales, aplicando sus herramientas represivas a todo cuanto oliera a izquierdoso, tanto entre profesores y alumnos universitarios, como entre obispos y sacerdotes, como entre sindicalistas o abogados defensores de causas progres. Era el SECED. Los Servicios de Información de la Presidencia del Gobierno”.


Los ministros de Educación Julio Rodríguez Martínez e Isabel Celaá

Saltándose todas las normas escritas y consuetudinarias, el nuevo ministro estableció el comienzo del curso el 7 de enero de cada año. Terminaría justo antes de Navidad. El cambio al “calendario juliano” iba a ser paulatino y empezaría por los alumnos de primer curso de Universidad ese año. Y ahí quedó. Fue visto y no visto: el asesinato del almirante Carrero Blanco supuso el cese del cristalógrafo renovador. Las aguas volvieron a su cauce y el ministro exprés que sólo estuvo siete meses en el cargo fue apodado “Julio el Breve”, para seguir con referencias históricas.

Para que la  fiesta no decaiga, la actual ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá Diéguez (Bilbao, 1949), también busca su hueco en la Historia. Ante la incidencia más que notoria del coronavirus en el curso escolar, no ha tenido mejor ocurrencia que proponer un sistema bilocal: clases presenciales y digitales. ¿Cómo se come eso? Pues por los datos disponibles, todavía escasos, sería un modelo mixto: la mitad de los estudiantes irían a clase y la otra mitad se quedarían en casa, con educación telemática, digital, a distancia. Así se evitarían las aglomeraciones que propician la propagación de los contagios. O sea, Celaá se ha inventado algo así como el “calendario isabelino” en honor a su nombre de pila, como está mandado.

Celaá tiene un historial académico algo menor que su lejano antecesor Julio Rodríguez: licenciada en Filosofía y Letras y Derecho por las Universidades de Deusto y Valladolid y catedrática de Bachillerato desde 1981. A cambio, su carrera como política y gestora es mucho más dilatada: diversas consejerías en Gobiernos vascos y parlamentaria autonómica nada menos que desde 1998, entre otros cargos. Pero ahora llega y se le ocurre su modelo bifocal para hacer viable la educación en España en estos tiempos de pandemia. No ha consultado con nadie: ni con profesores ni con expertos en Educación, que han desmentido a la ministra. Para muchos es una quimera lo de las dos mitades. Los más complacientes con la ministra piden reforzar plantillas para compaginar clases “online” y clases presenciales. Además, ¿quiénes van a clase y quiénes no, cómo se eligen, igual que hizo Salomón?

En el Ministerio de Educación aseguraban que estaban planteando el próximo curso de forma coordinada con los gobiernos autonómicos, pero tanto las autonomías como los sindicatos volvieron a dejar en evidencia al Gobierno y revelaron que se enteraron del nuevo horario por la entrevista de Celaá que publicó el periódico 20 Minutos. Hasta el Consejo Escolar del Estado, máximo órgano consultivo en materia educativa,  ha pedido a la ministra que explique su propuesta. La escuela se está cansando, y al parecer Celaá “venia cansada de casa”…

(Publicado en Diario de Burgos, 11 de mayo de 2020)    

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