Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado
LA FAMILIA “POLÍTICA”
La familia, base indiscutible en la vida para una sociedad civilizada, presenta sus contratiempos. Lo dijo brillantemente el Marqués de la Valdavia, conocido y activo personaje en la política y en la sociedad civil durante casi todo el siglo XX. Afirmaba aquello de ”la familia importante institución, pero de difícil manejo”. Estamos hablando, claro, de la familia natural y claramente legalizada. Otra cosa es la familia en su conjunto, en donde se revuelven padres, madres, abuelos, nietos y, por supuesto, suegras y suegros, yernos, cuñados y cuñadas, que se completan con nietos y primos entre ellos. Y eso sin entrar en lo que hoy se denominan “otros tipos de familia”, que amplían o reducen el alcance, según los casos.
A la complicación natural se añade un alto coeficiente de revuelo, y hasta enfrentamiento, cuando entran en juego elementos que tienden a la disolución y al encontronazo. Es muy reconocido el principio de que “parentesco que empieza por u, pa tú”. Mucho ojo con las suegras y los suegros, especialmente con las primeras, con las cuñadas y los yernos, especialmente con los segundos. Los bilbaínos pueden presumir de nacer donde les apetezca, pero procesan de antiguo el temor a “un yerno con iniciativa”.
Y cuando entran los políticos en la salsa de la relación familiar el peligro de frentismo alcanza crecimientos exponenciales. En algunos casos, entonces viene lo peor. Cuando la política como ejercicio del poder se hace cohabitación, empieza pronto a vislumbrarse la desconfianza y una inevitable y creciente mala relación.
Que se lo digan a Sánchez. El presidente habrá tenido que soportar el dormir poco y mal cuando se echó sin ninguna necesidad y por voluntad y ambición propia e intransferible en brazos de Pablo Iglesias para formar un “gobierno frankenstein”, lleno de contradicciones y aristas. La primera línea de ataque la forman los cuñados. Ahí está el líder de Podemos exigiendo explicaciones a su inevitable jefe por no haberle informado a tiempo del viaje del Rey Emérito o de la fusión de CaixaBank con Bankia. Además de malos sueños tuvo, según Iglesias, que pedirle disculpas.
Por tierras de Burgos se dice aquello de “todos somos de casa menos la nuera, y en muriéndose el hijo, la puerta fuera”. Es el riesgo que tiene la ministra Irene Montero, a quien en cualquier momento le den con la puerta en las narices al estar en medio de un doble riesgo: el que genera Sánchez y el no menos despreciable de su actual compañero y padre de sus hijos.
Los ministros Díaz, Garzón y Castells, son “un trio de rompe y rasga”. De ellos, sólo la titular de Trabajo evidencia algunos síntomas de liviano sentido común. Además, lo tiene más fácil ante el antiguo jefe de los comunistas españoles y sus torpes descalabros como arremeter contra el turismo o sugerir golpismo en la Guardia Civil. Díaz también destaca frente a la inaudita ausencia permanente y mal explicada del titular de un departamento ministerial, el de Universidades, que él mismo califica de inútil.
El gobierno socialcomunista de Sánchez e Iglesias ha sufrido esta semana pasada su primera y más que sonada derrota parlamentaria al estrellarse en su intento de usar unos miles de millones propiedad de los ayuntamientos. Y eso a pesar de las malas artes del alcalde de Vigo, Abel Caballero, y de los empeños reiterados de la ministra de Hacienda, Montero. Derrota a los puntos, a los muchos puntos, que evidencian el mal cálculo del todopoderoso Iván Redondo con sus 1.000 asesores expertos en todas las disciplinas del arco digital y de los “mass media”. Desconociendo totalmente la condición humana que han evidenciado los ayuntamientos españoles por aquello de que “santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita”… El Gobierno ha intentado cuadrar sus cuentas arrebatando a los municipios lo que era y es de su propiedad, sin tener en cuenta que todos, con el PNV a la cabeza, están dispuestos a ceder siempre y cuando no les toquen la cartera. Ese principio tan viejo y tan claro no debe de estar en el manual de los modernos y orgullosos consultores.
Pero volvamos a lo nuestro. Estamos en tiempo de vendimia y siguiendo con los refranes es inevitable recordar lo de que “el miedo guarda la viña”. No hay peligro, Sánchez no tiene miedo a nada ni a nadie. Faltaría más. Además, la viña no es suya.
(Publicado en Diario de Burgos, 14 de septiembre de 2020)

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