lunes, 25 de octubre de 2021

Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado

DENTRO, POR EL FRÍO

En las últimas dos semanas, el Partido Popular y el Partido Socialista han celebrado sendas reuniones de reflexión y toma de decisiones de cara al futuro más inmediato. Los populares se han movido en un terreno tácticamente más especulativo. Los socialistas han intentado remarcar su condición socialdemócrata, últimamente muy desdibujada por su proximidad a los comunistas de Podemos.

Pedro Sánchez, con su reconocida laboriosidad y su permanente obsesión por seguir en la Moncloa, ha efectuado nombramientos, destituciones, incumplido promesas… Y todo siempre a mayor gloria de su liderazgo. Incluso se ha permitido el lujo de rescatar del ostracismo a viejos amigos a los que había arrollado en su ansia de poder.

La sombra de Iván Redondo se diluye, y casi más con una biografía suya recién publicada a cuya presentación no se dignó asistir ni un solo miembro del Ejecutivo. Se reafirma Félix Bolaños como el hombre del momento en torno al presidente. Como un tanto de improviso, reapariciones de Felipe Gonzáles y José Luis Rodríguez Zapatero. La de este último, el iluminado de León, estaba más que prevista. No así la del sevillano, que había mantenido una distancia notable con el actual aparato del Partido. Intenta mantener su figura histórica que, en este caso sí, encaja en la concepción socialdemócrata. Lo demostró en su día, dimitiendo como secretario general, cuando eligió de manera definitiva el alejamiento total de las tesis marxistas.
 
La sorpresa arrancó con el abrazo notorio de los ex con Sánchez y la delicuescente postura de su tibia reafirmación del proyecto de 1978. Felipe González era el último baluarte del socialismo cabal y del patriotismo al hilo de la Constitución Española. Pocos o ningún recelo y mucha convicción, que se ha ido desdibujando en este congreso socialista a favor de la línea marcada por Sánchez. El actual presidente ha intentado reivindicar la socialdemocracia, incluso el centrismo, mientras cada día cede algo ante Podemos, y en los últimos días incluso ante Bildu, en un escándalo de blanqueamiento que ni el mejor detergente. Todo sea a mayor gloria de la personal afirmación de su mandato. 

Pedro Sánchez, en mitad del escenario, durante el 40 Congreso del PSOE celebrado en Valencia. / EP

Cuando llegué a Madrid, en la década de los años cincuenta, concretamente en el verano de 1956, me sorprendió un letrero que figuraba en la fachada de muchos establecimientos hosteleros. Decía, refiriéndose a los alimentos: “Dentro, por el calor”. En aquellos tiempos, los frigoríficos no eran uso normal y la aplastante temperatura de Madrid en agosto alteraba cualquier producto alimenticio. Se conservaba en neveras enfriadas con bloques de hielo traído de establecimientos que vivían de eso, de vender hielo. Otros venden humo.

Felipe González ha dado la vuelta a aquel antiguo cartel y se ha dicho a sí mismo, y nos ha trasmitido a los demás, que donde hace frío es fuera. Fuera, alejado del poder protector del aparato del Partido y, por lo tanto, de su reconocimiento y protagonismo. Ahí aguarda un invierno inclemente, muchos inviernos, de 365 días de duración. Mejor refugiarse al calor del aparato, de “sus pompas y sus obras”.

¿Qué subsiste de aquel viejo socialismo sevillano de la tortilla en las excursiones campestres? Muchos han muerto, otros han desaparecido y, curiosamente, el en otros tiempos feroz Alfonso Guerra queda como el incontaminado en la ideología, aunque tenga que arrastrar los quebrantos de una complicada familia. 

Evidentemente estamos en otra época. Sánchez se mantiene y, a pesar de que las encuestas no le son muy favorables, respira y manda. Esto, sobre todo. Lo demás, qué más da. El madrileño no descansa. Hay que reconocerle su perseverancia al servicio de sí mismo y de su permanencia en el poder. Su sentido de la oportunidad y su frialdad a la hora de destituir y de nombrar; de poner y quitar gente; de olvidarse de los desprecios de Antonio Hernando y de los afectos de Carmen Conde. Todo vale con tal de seguir.

(Publicado en Diario de Burgos 25 de octubre de 2021)


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