Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado
A CUERPO GENTIL
“A Madrid hay que venir con abrigo”. Esta rotunda y, en cierto modo, inesperada declaración no corresponde a un meteorólogo. Viene de la sabiduría y preparación de un latinista de primera categoría como Antonio Fontán, sevillano de pro, que fue presidente del Senado y ministro en los primeros pasos de la democracia.
Madrid, como asignatura, es compleja. Andrés Trapiello lo explica con minucia y respeto en su último libro, “Madrid”, tan atractivo como interesante.
Como recomendación previa, me atrevo a sugerirle a Teodoro García Egea, secretario general del PP y muñidor inquietante tras su sonrisa apacible, que aproveche un lapso en sus intrigas partidistas y en sus descalificaciones personales. Debería tomarse un respiro en sus apaños y tratar de imbricarse en la ya citada y apasionante asignatura de “Madrid y los madrileños”.
En Madrid, amparada por las cadenas montañosas de Somosierra y del Guadarrama, no hay que despreciar climáticamente aquel viejo principio de que “el viento serrano no apaga una vela, pero mata a un cristiano”.
No hay que ser muy imaginativo para seguirle la pista a ese céfiro desconcertante que ha cogido al secretario general del Partido Popular desguarnecido o, como llamamos en Burgos, “a cuerpo gentil”.
Ya lo están pagando él y su partido. Las intrigas y las descalificaciones son materia inflamable y el PP lo está sufriendo en las encuestas. Según algunas de ellas, de cara al voto ya le habría costado casi hasta cuatro puntos porcentuales y unos 600.000 en unas elecciones generales.
El revuelo es más que evidente entre los dirigentes del Grupo Popular y también entre los electores. El ultimísimo sondeo revela que el 61% de ellos piensan la campaña interna contra Isabel Díaz Ayuso perjudica al PP.
Las noticias poco tranquilizadoras de los todavía inquilinos de Génova van y vienen, buscan referencias y se remiten a épocas anteriores. Sucede esta pelea justo en el momento en que el reconocido trolero y presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha conseguido, con todo tipo de manipulaciones, concesiones insospechadas y alianzas sonrojantes, aprobar los Presupuestos y asegurarse, tal y como señalan los expertos, por lo menos un año de comodidad en la presidencia del Gobierno. Los populares, y sobre todo su presidente, Pablo Casado, no pueden desconocer el riesgo en el que tanto su partido como él mismo se encuentran.
Es indudable que el palentino-abulense se equivocó cuando, en un momento de entusiasmo inexplicado, descargó todo su poder en la figura del murciano Teodoro. Decisión extraña y de difícil comprensión, visto lo visto: el sondeo mencionado arriba habrá helado la sangre en Génova, aparte de en Moncloa, en Ferraz y en otros cuarteles generales: Ayuso es la líder española más valorada, por delante de Ylanda Díaz y Nadia Calviño. Tres mujeres copan el podio. Detrás, Pedro Sánchez, y abajo, en octavo lugar, Casado.
Un titular esta pasada semana en el legendario diario londinense The Times hace todo un análisis de futuro más o menos inmediato: “España pronto podría ser liderada por una mujer, pero ¿será Yolanda Díaz o Isabel Díaz Ayuso?”. El corresponsal Isambard Wilkinson explica: “Las posibilidades de que España elija por primera vez a una mujer como presidenta del Gobierno se han disparado tras el rápido ascenso de una líder comunista frente a una estrella conservadora igualmente en ascenso”. A ver si se enteran algunos de lo que está en juego y dónde.
En Burgos, los ciudadanos que osan pasearse por la ciudad a cuerpo gentil tienen un calificativo reconocido y clarificador: “cortafríos”. Los más antiguos del lugar, entre los que me encuentro, recordamos titular con esta apelación a reconocidos y respetables ciudadanos. Se les adjudicaba un refuerzo interior para combatir el cierzo burgalés a base de periódicos sobre pecho y espalda, como hacían los ciclistas en la escaladas pirenaicas y alpinas.
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| El secretario general del PP, Teodoro García Egea, a su llegada a un desayuno. / EP |
No me atrevo a sugerir al ingeniero Teodoro tan elemental sistema calórico. Se burlaría, por sus conocimientos técnicos. Pero sí reiterar a unos y a otros, a los actuales y a los históricos, a los que de verdad pretenden dar por finalizado un período desdichado para la política española, que se pertrechen de ropa de abrigo, olviden desconfianzas menores y aspiraciones indeseadas, y dejen en paz a los que se han ganado sus actuales posiciones políticas. Es decir, y entre otros como el respetable y un tanto desconcertado alcalde madrileño Almeida, a la triunfante Ayuso.
Y, para terminar, un chascarrillo: ¿Cómo es un hombre? La respuesta se compone de dos palabras Teo y Doro. ¿Teodoro? No: Doroteo.
(Publicado en Diario de Burgos 29 de noviembre de 2021)

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