Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado
LA BANCA COMO PROBLEMA
Doña María tiene 80 años. Y, como todos los meses, se dispone a cobrar su pensión de viudedad a través de su banco. Como bien explicaba el Diario de Burgos en su edición del pasado 23 de noviembre, sacar el dinero de un cajero automático, pagar una compra con una tarjeta de crédito y, no digamos, con un teléfono móvil, no es un mero trámite mecánico. Exige recordar la contraseña, observar los ahorros en una pantalla de ordenador en la que tan pronto aparecen como desaparecen de la vista los números de protección y teclear antes de que la demora parezca sospechosa y se corte la operación.
En Burgos, como también contaba recientemente este diario, hay 38.300 mayores de 75 años. Como doña María. Mueven cada mes 45 millones de euros de sus pensiones. Y pese a ello, son prácticamente ajenos a la banca digital.
Pero este problema –grave e incómodo para más de uno- no se reduce a los y las pensionistas. En otras facetas alcanza y perjudica lógicamente a comerciantes, a profesionales y a un larguísimo etcétera: más del 40% de los españoles no usa tarjetas de crédito y se maneja con monedas o billetes de libre circulación. Como siempre.
España, antes de la crisis de las Cajas de Ahorro, era el país más bancarizado de Europa. Las calles principales de las ciudades, e incluso las de los pueblos, mantenían su relación con la banca a través de cuentas corrientes o de cartillas de ahorro. Esta generación ha sido coetánea con la desaparición de las Cajas de Ahorro, que fueron el soporte financiero de la muy acertada política para la propiedad de la vivienda en clases medias e incluso en clases consideradas como bajas.
El origen de las Cajas como Montes de Piedad fue un gran invento social. De cuántos apuros no habrá sacado esa mano accesible y discreta cuando las familias llevaban esa cubertería de plata sin usar desde la boda pero que servía para empeñarle y poder llegar a fin de mes o atender un imprevisto… Pero todo se vino abajo con la agonía, muerte y desaparición de lo que en su día fundó el Padre Piquer en Madrid para evitar la usura y la desprotección de una franja muy importante de la sociedad española de aquel tiempo.
| Hay mayores que se manejan con soltura en los cajeros, pero la mayoría no. / OCU |
En un proceso aparentemente imparable de digitalización de la vida, los Estados avisan de que a medio plazo desaparecerán las monedas de metal y el dinero en papel. Serán sustituidos por anotaciones, reflejadas después en números y operadas a través de tarjetas de crédito o teléfonos móviles. Suecia es de los pioneros en ese objetivo, y tanto el Estado como la banca colaboran para evitar instalaciones costosas y personal excesivo.
¿Y quién piensa en las personas? Puede señalarse, sin ánimo acusatorio, que pocos o casi nadie. Cada uno va a su parcela, de modo que los bancos tratan de resolver el problema de supervivencia a base de complicadas fusiones y reducción de oficinas y personal que han logrado un récord difícil de superar: no están contentos ni los clientes, ni los accionistas, ni los empleados.
Paradójicamente, Suecia también va por delante en no olvidarse de los mayores, ni de los discapacitados, ni de los habitantes de zonas rurales, ni otros segmentos de población que quiere seguir con la tradición del billete en el bolsillo. Han aumentado los cajeros en la calle cuando iban camino de la desaparición.
Si se me permite una apreciación personal, no oculto que a mí siempre me han gustado los bancos. Desde que mi abuelo paterno, con diez u once años, me enviaba a recoger “el apartado de Correos” y, al mismo tiempo, dado que pasaba por una o dos sucursales bancarias, a llevar letras o a entregar recibos.
Desde luego, el horizonte no está despejado; al contrario, sin tener que recurrir a complicadas encuestas o a estudios sociológicos de alto copete, es obvio afirmar que la tendencia actual está convirtiendo la banca en un problema inesperado y engorroso para una gran parte de los españoles.
Yo, entre ellos.
(Publicado en Diario de Burgos 20 de diciembre de 2021)
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