Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado
LA FUNESTA MANÍA DE ESTORBAR DEL PARTIDO POPULAR
Es imprescindible una precisión terminológica antes de nada. No es exactamente lo mismo estorbo que estorboso, estorbador o estorbar. Un estorbo es el sustantivo y se refiere a la persona o cosa molesta para otros, Estorboso (y estorbador) son adjetivos. En concreto, el Diccionario del Español Actual, de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos, especifica que estorboso debe utilizarse solo para personas.
| Sánchez, la semana pasada en Málaga, con el presidente de la Junta de Andalucía. / REUTERS |
Tal vez eso es lo que tenía en mente Pedro Sánchez el otro día cuando se refirió despectivamente a los miembros del PP. Pero el presidente fue incluso más explícito, y usó y repitió por triplicado el verbo transitivo que indica acción: “Hasta ahora lo único que han hecho es estorbar, estorbar, estorbar”. Esa fue su elegante respuesta al ofrecimiento que le hizo el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, para que el Gobierno no tuviera que depender de comunistas e independentistas. En todo caso, se entiende que para Sánchez, el PP y sus militantes le estorban.
Últimamente, el Gobierno de Sánchez no sólo se encuentra con inconvenientes, es decir, estorbos, en el partido de la oposición. Sus correligionarios gubernamentales, léase Podemos, y demás variada compañía, le estorban y mucho. Se estorban entre ellos, con ministros que a diario se llevan la contraria unos/as a otros/as por encima de afinidades políticas, de intereses gubernamentales y del bien de España.
En el viejo y archiconocido Catecismo Astete, la doctrina cristiana identificaba a los enemigos del alma: el mundo, el demonio y la carne. Sánchez no se priva de nada. Primero, el mundo: le señala como el dirigente que ha irritado a Argelia y Marruecos. Ambas compiten por desestabilizar al Gobierno español, que naufraga en la diplomacia internacional a cuenta de no se sabe muy bien qué ni por qué secreto inconfesable.
Segundo, el demonio. Como espíritu del maligno, ataca con renovado descaro y busca los flancos más débiles, que van desde las posibles debilidades de la familia del presidente hasta otros terrenos más peligrosos todavía, tal y como se sospecha en organismos extranjeros de información política.
Tercero: de la carne nos ocuparemos otro día. Habrá tiempo.
Todo esto le preocupa a Sánchez, y supongo que mucho. Pero para él, el que estorba de verdad es la Oposición política nacional. Muy especialmente, un PP renovado y fresco, encabezado por un político experimentado y dispuesto a tratar de corregir la deriva política suicida de Moncloa y sus planteamientos económicos despavoridos.
El terrible calor de estos días nos tiene a todos un tanto desconcertados e incómodos. Pero a Pedro Sánchez le ha da tiempo de frivolizar con el expresidente Obama en un corto y fotogénico momento. Claro, es que había que intentar aprovechar la oportunidad de la foto con un famoso, a ver si se rascaban algunos votos para las elecciones de ayer n Andalucía…
Y a todo esto, ¿quién estorba de verdad? De verdad, ¿quién estorba? El Gobierno tiene la obligación de dar soluciones y ofrecer perspectivas y no entretenerse en buscar chivos expiatorios, esos mal llamado “estorbos” que no son otra cosa que su propia incapacidad y desorientación. En particular, el negro negrísimo panorama económico es para tiritar de frío en este verano ardiente que empieza mañana.
Para mí y para muchos españoles, el que estorba se llama Pedro Sánchez Pérez-Castejón.
(Publicado en Diario de Burgos 20 de junio de 2022)
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