Burgos, entre dos centenarios (1921-2021)
EL INSTITUTO CARDENAL LÓPEZ DE MENDOZA (1538-…): VA DE SIGLOS (I)
El Instituto Cardenal López de Mendoza, antes Colegio de San Nicolás, está presente en la vida educativa burgalesa desde mediados del siglo XVI. Durante toda su prolongada existencia se han acumulado historias sin cuento. Dentro de menos de veinte años celebrará su quinto centenario. “El Insti”, como se le conoce entre la población estudiantil, exhibe una vida larga, aunque como explica Alberto C. Ibáñez Pérez en el prólogo del libro de Ignacio Ruiz Vélez y Rafael Pampliega Pampliega, “ha sido para Burgos una de las mayores frustraciones en el campo de la enseñanza superior, entre otras que podemos contar en la historia dela ciudad. Es, acaso, el ejemplo paradigmático de una historia en el que conductas de noble generosidad y clara visión encuentran en su camino otras inspiradas en mezquinos intereses que apelando a las más altas ideas nunca elevaron su vuelo, ni permitieron que otros lo hicieran, con los negativos resultados que afectaron a todos y durante siglos. Justo es dejar a salvo –continúa Ibáñez Pérez con su dictamen- con la fama y honor enteros a D. Iñigo López de Mendoza que, posiblemente, de haber ejercido su mecenazgo en vida hubiera conseguido otros resultados”.
Si en los tiempos del Antiguo Régimen hubo bonanzas y zozobras, durante los siglos XIX y XX hasta la aparición de los nuevos institutos y sobre todo con la creación de la actual Universidad de Burgos, tras el paréntesis de las primeras décadas decimonónicas fue el centro civil más importante en el que impartieron clases personalidades distinguidas del saber que rodearon al centro de un halo de sabiduría y ciencia. Raimundo de Miguel y Navas, José Martínez Rives, Eduardo Augusto de Bessón, Domingo Martín Pérez, José López de Zuazo, Eloy García de Quevedo, Hermenegildo Giner de los Ríos, Ramón Otero Pedrayo, Isidro Gil Gabilondo, Rodrigo de Sebastián, Manuel Sandoval Cútoli, Teófilo López Mata, Ismael Garcia Rámila y un largo etcétera, se constituyeron en insignes profesores o destacados investigadores de las Letras y las Ciencias. Este panorama es el que permitió a López Mata afirmar que este centro burgalés fue la institución cultural de más alientos que registra la historia de la ciudad. Esta opinión fue confirmada más tarde por García Rámila, señalando que este centro fue la más larga, fecunda, ejemplar y loable de cuantas empresas culturales hubo en Burgos, aunque sin alcanzar el prestigio de los Colegios Mayores de las Universidades de entonces.
El libro de los ya citados autores Ruiz Vélez y Pampliega constituye una fuente inevitable para describir la historia del colegio-instituto, cuya vida se puede compendiar en cuatro etapas.
La primera, de 1537 a 1601, viene definida por una serie de acontecimientos, como son la lenta aplicación de la cláusula testamentarial del cardenal, el arranque del proyecto, la cesión del centro por parte de Íñigo Fernández de Velasco, único testamentario, a los jesuitas en 1565, provocando una reacción muy violenta de algunos sectores señalados de la ciudad. Los enfrentamientos entre el Ayuntamiento y el Arzobispado, patronos del centro, consumieron tiempo y esfuerzos, que al final se concretaron y desembocaron en la concordia de 1601. De allí se pasó a la segunda etapa, que va desde ese año a 1808. Durante estos 200 años la vida académica transcurrió de manera más o menos ordenada, sin que haya que obviar hechos de cierta violencia interna y de enfrentamientos entre patronos.
Durante el curso 1919-1920 llegan los profesores ayudantes interinos de Letras José Sarmiento Lasuén y Federico Díaz de la Lastra y Díaz-Güemes así como los auxiliares numerarios, el ya citado Ramón de la Cuesta y Cobo de la Torre y Dionisio Martin Ortega para Letras, que además se encarga de la estación meteorológica del Instituto. El Curso 1920-1921 adquiere un cariz especial porque visita el centro el exalumno Francisco Aparicio y Ruiz.
Hasta aquí historia lejana y próxima, pero historia al fin. En tiempos recientes, de los que hablaremos la siguiente semana, el Instituto López de Mendoza marcó una trayectoria que es coetánea con la aparición en Burgos de colegios privados masculinos y femeninos, desde los Maristas hasta Saldaña, que también merecen atención y valorado recuerdo.
(Publicado en Diario de Burgos, 28 de octubre de 2018)





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