martes, 6 de noviembre de 2018


 Burgos, entre dos centenarios (1921-2021)


CHICAS POR LA MAÑANA, CHICOS POR LA TARDE (y II) 

Aunque el Colegio de San Nicolás tiene su origen en 1538, hasta el siglo XVII, y concretamente hasta 1601, no se convierte en un centro docente. Toda la mitad del siglo XVI (1544-1601) es la crónica de un fracaso, primero como lugar de estudios medios y después tras el intento de convertirse en universidad con vicisitudes y desencuentros frustrantes y a la larga definitivos.

Paradójicamente parece que más de cuatro siglos no han pasado en balde. Diario de Burgos, en su edición del pasado domingo, publicaba un ponderado y esclarecedor artículo de su director, Raúl Briongos, sobre las dificultades pasadas y presentes de la actual Universidad de Burgos y de la relativa frustración de sus tres Rectores ante las dificultades de consolidación del primer centro universitario. Como evidencia, los no disimuladas inconvenientes que los también sucesivos titulares de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León han presentado y presentan en el otorgamiento de nuevos títulos, algunos de ellos aprobados anteriormente, como la Facultad de Farmacia.


Es en 1601 cuando, como decíamos en el artículo anterior,  el Colegio adquiere su perfil estudiantil no exento de indisimuladas zancadillas. De 1840 a 1967 el Centro se desarrolla primero como Instituto Literario Superior, después de Segunda Enseñanza, como Colegio Provincial de Internos, como sede del Observatorio Meteorológico e incluso como domicilio de la Comunidad de Regantes del Río Cardeña. Hasta el comienzo de la segunda República la vida docente se fortalece con catedráticos de gran prestigio académico, y en casos, de proyección política en la vida burgalesa de aquellos tiempos. Como don Eloy García de Quevedo y Concellón, don Tomas Alonso de Armiño y maestros como Raimundo de Miguel y Navas, nacido en Belorado, catedrático de Latín y traductor destacado de este idioma al castellano de las obra morales de San Antonio María de Ligorio y del Curso Práctico de Latinidad aprobado por el Real Consejo de Instrucción Pública.

La Guerra Civil fortalece el claustro del Instituto con la incorporación de catedráticos de universidad como Francisco Navarro Borrás; Mariano Puigdollers, de Filosofía del Derecho; el burgalés Obdulio Fernández,
de Farmacia; el ministro de Asuntos Exteriores de Primo de Rivera, José de Yanguas Messía, Derecho Internacional; el historiador Antonio Ballesteros y profesores auxiliares como Manuel Bermejillo de Patología; Manuel Martínez Pacheco, Farmacia; Antonio Simarro, de Derecho y Javier de Salas. De Escuelas Superiores estaban Eduardo Chicharro, catedrático de Dibujo; Alberto Inclán López, de Ingeniería; José Casaus, Pedro Arsuaga Daban y Juan Francés Mexía, todos de Ingeniería y Minas. Destacando la incorporación del catedrático de Geografía e Historia del Instituto San Isidro de Madrid, José Ibáñez Martín, luego ministro de Educación Nacional y autor del Plan de Bachillerato que lleva su nombre.


Entonces las clases se organizan por la mañana para las alumnas, con cuatro horas de clase y tres de estudios, y por la tarde para los alumnos, con las mismas horas de clase. En 1959, y coincidiendo con la construcción de un nuevo pabellón, se plantea la idea de desdoblar el Instituto por sexos, como finalmente ocurrió, de manera que el edificio antiguo de principio del siglo XVI será el edificio masculino y el edificio nuevo será el femenino, que se consumó con la creación del nuevo Instituto Conde Diego Porcelo, con claustro propio e instalaciones más adecuadas.

En todo caso el Instituto Cardenal López de Mendoza, nuestro “Insti”, canalizó durante más de cuatro siglos los esfuerzos estudiantiles y los éxitos académicos de muchos burgaleses, mereciendo la condición del primer y emblemático centro de Enseñanza Media de la capital.




RECUADRO AJENO AL TEXTO
EXPLICACIÓN
En relación a su artículo "El Salón (1858-1974): un siglo de una sociedad burguesa", publicado en Diario de Burgos el pasado 21 de octubre, donde dice "...biblioteca, desgraciadamente desaparecida por su traslado, un tanto inexplicable a Aranda de Duero...", desde la Biblioteca Pública de Aranda de Duero, decir que la Biblioteca del Salón de Recreo salió a subasta pública en los años 70 y fue el Ayuntamiento de Aranda de Duero, quien a través de una venta legal, se hizo tanto con el fondo bibliográfico como con el mobiliario de la propia biblioteca.
El fondo del Salón de Recreo está a disposición de cualquier usuario que quiera consultarlo.
Un saludo,
Pilar Rodríguez
Biblioteca Pública Municipal
Plaza del Trigo, 9
09400 Aranda de Duero
Tfno. 947.511275

(Publicado en Diario de Burgos, 4 de noviembre de 2018)

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