Burgos,
entre dos centenarios (1921-2021)
Jesuitas,
desde 1550
EL CÍRCULO Y SU CAJA (y III)
Cinco siglos dan para mucho. Y los
jesuitas en Burgos han sabido aprovechar el tiempo y fecundar con su obra y su
palabra la vida espiritual, social y ciudadana de la ciudad. Desde el viejo
colegio de San Nicolás hasta el centro de Enseñanza de Primaria y Secundaria de
La Quinta, decenas de generaciones de burgaleses se han enriquecido con el
espíritu jesuítico. Con la aportación de figuras como la del burgalés de Melgar
de Fermental, Padre Luis Martí, S.J., Prepósito General de la Compañía, al que
nos referimos en el artículo anterior, hasta religiosos locales y foráneos
implicados en obras tan genuinamente burgalesas como las Congregaciones
Marianas, las Escuelas del Padre Aramburu y sobre todo el Círculo Católico de
Obreros y su Caja de Ahorros, a la que ya me referí sobradamente en esta misma
sección el pasado 1 de abril.
En el siglo XIX, tan accidentado para
la historia de la Compañía, el Padre José María Salaverri, S.J., marca un hito
que se había iniciado el siglo anterior y que dura quince años. Los mismos que
estuvo este jesuita al frente del Círculo Católico, período en el que se crea
el Consejo de Gobierno que, unido a la Junta Administrativa de Obrera, será la autoridad
que rija a partir de ahora con el siguiente Consejo
de Gobierno:
Presidente Honorario: Excmo. y Rmo.
Fray Gregorio Aguirre, Arzobispo de Burgos
Presidente: D. Valentín Jalón
Director Espiritual: P. José María
Salaverri, S.J.
Vicepresidente: D. Antonio Giménez
Rico, Ingeniero de Montes
Tesorero: D. Marcelino Lostau, Médico
Secretario: D. Tomás Alonso de
Armiño, Abogado
Junta Administrativa de Obreros:
Presidente: D. Estanislao Cerrillo
En estos años se produce la primera
crisis de la entidad, a la que se refiere el Padre Florentino del Valle, S.J.
en su libro “Los consiliarios: hombres clave en el Círculo Católico de Obreros,
Burgos 1883-1989”. Se trata del “plante”
del padre Felipe Rodríguez, S.J., presentando su dimisión y dando como razón
que la Compañía no puede estar al frente de entidades como la del Círculo Católico.
Esto tuvo lugar precisamente en Enero de
1921, cuando la figura curiosa y un tanto polémica de este jesuita es
sustituida ese mismo año por el vasco Pedro de Lardizábal, S.J., nacido en Ciboure, quien hace que las aguas se
encaucen. Tras la titularidad provisional del Padre José María Otegui, S.J., y
la sucesiva del Padre Ignacio Cantarell, S.J., llega a Burgos el gallego Cándido
Martín, S.J., quien tiene que lidiar los tiempos borrascosos de la ya
mencionada expulsión de los jesuitas
.
Una etapa de progreso y consolidación
tiene el nombre del Padre Aurelio Calzada, S.J., burgalés de Tobar de
Villadiego, Doctor en Filosofía y Teología
Dogmática y Bachiller en Derecho Canónico y Sagrada Escritura. Tiene
sucesivamente dos auxiliares, el Padre Francisco Mendoza, S.J. y posteriormente
Luis Maria Arbeo, S.J., quien intenta ponerse al día dando respuesta a tono con
lo que los jóvenes piden: independencia, libertad mayor porque –arguyen- lo contrario
es estar sometidos a un paternalismo que pone trabas. ¿Presentaron Arbeo y su
grupo con ponderación y modo sus puntos de vista, o fue más bien un querer forzar
con hechos consumados las soluciones que ellos consideraban acertadas?, se pregunta
el autor, quien termina señalando que pasados los años y sosegadas las cosas,
el también burgalés Padre Francisco García Ortiz, S.J., durante veinte años en
su discreto y eficaz papel de Consiliario de la entidad, junto con -anteriores
y siguientes- presidentes como Jose María Codón, Federico Martínez Varea, Julio
Gonzalo Soto y Jose María Francés, y directores como Cristóbal Espinosa,
Clemente Orcajo, José Ortega y Santiago Ruíz, dan al Círculo y a la Caja un “aggiornamento” sereno y responsable. Pero fatalmente
desemboca en la desaparición de Caja del Círculo como tal, tras la generalizada
crisis de las cajas españolas.
Regresamos al anterior relato, como
ahora se dice. Se ensancha y matiza con la cercanía personal de mi amigo de la infancia
y vecino de la Plaza del Rey San Fernando, el Padre Carlos Conde Díaz, S.J.,
quien desde 1988 hasta junio del 2001, fecha de su fallecimiento, ejerce con
pasión y con tacto su labor de Consiliario, como antes lo había hecho como Rector
del Colegio y Director de la Residencia. Carlos Conde, después de estudiar el
Bachillerato en el Instituto Cardenal López de Mendoza, cursa estudios de
Filosofía y Teología en Oña y es ordenado sacerdote en 1950. Siempre mirando a
Burgos, es Director de la Academia de Derecho y pasa a Logroño como Rector del
Colegio para regresar en 1982 a la dirección de las Escuelas del Padre Aramburu
y posteriormente como Director del Colegio. El Círculo es su remate y, desde la
humildad que le caracterizaba, la gloria de su obra.
LOS CONSILIARIOS
D. Ángel Sedano Espina (1883-1903)
P. José María Salaverri Fernández,
S.J. (1903-1919)
D. Felipe de Jesús Rodríguez, S.J.
(1919-1921)
D. Pedro Alonso (interino) (1921)
P. Pedro de Lardizábal, S.J.
(1921-1928)
P. José María Otegui, S.J. (interino)
(1928)
P. Ignacio Cantarell, S.J.
(1928-1931)
P. Cándido Marín, S.J. (1931-1932)
D. Felipe Abad (1932-1933)
P. Aurelio Calzada, S.J. (1933-1956)
P. Luis María Arbeo, S.J. (1956-1958)
P. Luis María Viana, S.J. (1958-1959)
P. Francisco García Ortiz, S.J.
(1959-1988)
P. Carlos Conde Díaz, S.J.
(1988-2001)
P. Jesús Manuel Díaz Baizán, S.J.
(2001-2002)
P. José María López, S.J. (2002-2016)
D. Andrés Picón Picón (2017-actual)
(Publicado en Diario de Burgos, 9 de diciembre de 2018)





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