lunes, 18 de abril de 2022

Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado

EL PELIGRO DE LAS MALAS COMPAÑÍAS

      

Alfonso Fernández Mañueco fue investido presidente de la junta de Castilla y León el pasado lunes día 11, gracias a los votos del Partido Popular y Vox. De momento, los populares han tomado una decisión arriesgada y ya veremos cómo acaba la historia. Porque ahí está la clave: en la compañía. La izquierda anticipa con descaro y unanimidad el para ellos seguro deterioro de los populares en un escenario tenebroso con un gobierno acosado por doquier.

No le demos más vueltas. Lo dicho: la cuestión está en la compañía. Sánchez, con el descaro que le caracteriza, gobierna con la extrema izquierda y con apoyo de independentistas que no creen en España y de los herederos de los terroristas asesinos de ETA. Nadie más en Europa ha llegado a tanta ignominia. Sánchez aparcó con todo cinismo su fraude al electorado al abrazarse a los que no le dejaban ni dormir y ahora se mueve a su gusto y conveniencia. Y sus socios aguantan lo indecible para conservar sueldo, despacho, coche, secretaria y lo que venga, ya sea una niñera o vete a saber. En este sentido, no hay sorpresas previsibles. El objetivo es simple: aguantar el tipo como sea para llegar a las elecciones del año que viene. España y los españoles, mientras, a capear como puedan lo negros nubarrones de una economía zarandeada por la guerra de Putin, la inflación y el afán recaudatorio que estruja a unos contribuyentes cada día más acosados y agobiados.

La derecha lo tiene mucho más complicado. Es que, como es bien sabido, fuera del gobierno hace mucho frío, aunque en lo climatológico nos encaminamos a una segunda mitad de primavera amable y fructífera.

Es obligado mirar lo que pasa en Valladolid y en las otras provincias castellanoleonesas. La incógnita es obvia: si Vox es un buen compañero de viaje para un Partido Popular que necesita inexorablemente hacer olvidar los desastrosos años de Casado y García-Egea, que Dios tenga en su gloria. Y que les perdone sus reiterados e incomprensibles errores.

El portavoz de Vox, Juan García-Gallardo, felicita a Fernández Mañueco. / LETICIA PÉREZ (ICAL)

Estamos hablando de España y, por lo tanto, de los partidos políticos que pueden formar mayorías y gobernar con sentido común y perspectiva integradora. O que pueden deshacerse en batallas intestinas, a gusto de unos pocos y a costa de muchos.

En Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla parece que ha tomado una decisión: despedirse del moribundo Ciudadanos y atreverse a lidiar a pecho descubierto una cita electoral que no se demorará más allá de lo que queda de primavera o principios de verano.

Alberto Núñez Feijóo, el nuevo presidente del PP, ha dado algunas ‘pocas señales’ de por dónde van a ir los tiros. Medidos. También Vox ha intentado aligerar sus posiciones ideológicas, aunque muchos se han mostrado confundidos por la incorporación al Gobierno de Valladolid de un antiguo y exaltado admirador de ETA.

En esas estamos. Y sobre todo, en esa está el flamante y esperanzador presidente de los populares, que ya se ha encaramado en las últimas encuestas al número uno de las preferencias electorales, tanto como líder en lo personal como cabeza de partido. Para muchos, muchísimos, el cambio de rumbo es un elemento esencial para la cualificación verdaderamente democrática de España tras el desbarajuste Sánchez. Que nos dejen en paz. 

(Publicado en Diario de Burgos 18 de abril de 2022)


No hay comentarios:

Publicar un comentario