lunes, 25 de abril de 2022

Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado

PRESIDENTE SÁNCHEZ, TODO BAJO CONTROL 

      

Los bachilleres de los años cuarenta, fieles al legendario “Plan Callejo” de los veinte, retocado luego por Pedro Sainz Rodríguez, tuvieron que familiarizarse obligatoriamente con el logaritmo. Una palabreja que se atragantaba después de sudar tinta con el álgebra y sus ecuaciones.

Han pasado más de 80 años y el logaritmo, que básicamente no es otra cosa sino una fórmula aritmética de cálculo numérico, ha pasado prácticamente a mejor vida en estos días. A cambio, ha salido beneficiado el algoritmo, que en una definición sencilla es un método para llegar a un resultado concreto. Ambos conceptos matemáticos rondaban las mentes de los sabios en Babilonia, Persia, Grecia y otros centros del mundo antiguo. Pero tomaron forma a partir del siglo XVII, aunque es justo ahora, en esta era digital, cuando el algoritmo lo domina todo. Todos los avances la tecnología, y todas esas apps en los móviles que hacen la vida más fácil, tienen su base en algoritmos.  

Núñez Feijóo saluda al secretario general de CCOO, Unai Sordo. / EP

También en Moncloa. Los encargados de la comunicación en la Presidencia del Gobierno usan un servicio externo que les alerta instantáneamente sobre cada referencia a Pedro Sánchez que aparezca en cualquier ámbito de los medios periodísticos convencionales y digitales. La herramienta cuenta con un algoritmo que les permite saber, a los dos minutos, cualquier alusión al presidente del Gobierno en radio o televisión. O en cualquier página de la red. Les llega una alerta a su móvil con la notificación de la mención a Sánchez, acompañada de una transcripción o del sonido o soporte audiovisual donde se recoge la referencia exacta al jefe del Ejecutivo.

¡Lo que es la vida! El riguroso logaritmo con el que se explayaba el maestro Díez del Corral en el Instituto de Enseñanza Media de Burgos ha evolucionado y se ha convertido en un arma de precisión. Para el bien, facilita la vida cotidiana. Para otros fines, puede ser algo antipático y desagradable, aparte de dudosamente aceptable cuando se emplea para el seguimiento político: en espera de cualquier alerta informativa para responder, en casos desaforadamente y otras veces con disimulo, a preguntas y preocupaciones legítimas de los españoles. 

Así que tenemos pertrechado, por arriba y por abajo, por la derecha y por la izquierda, a un presidente del Gobierno español apoyado parlamentariamente por fuerzas decididamente antidemocráticas, con declarados ribetes comunistas y autocalificados previamente como separatistas y contrarios a la legalidad del Reino de España. Hay que soportar además, tal y como ha sucedido la semana pasada en Valladolid, el intento de marginar a un partido rabiosamente de derechas, pero inexcusablemente legal. El sambenito contra Vox ha hecho que el presidente del Partido Popular haya excusado su presencia en la toma de posesión de Mañueco, seguramente por no encontrarse con su socio no deseado, que se llama Santiago Abascal. 

Ahora se abre una gran expectativa para la derecha española con la llegada a la presidencia del Partido Popular de Núñez Feijóo. Salvo algunos titubeos que nacen de la experiencia, no siempre decididamente positiva, los populares se consolidan en las encuestas a costa de sus presumibles socios y también de algunos desilusionados enemigos. En esa estamos.

Andalucía marca la fecha más próxima e inevitable para unas nuevas elecciones. Oportunidad para el Partido Popular: alejado ya del desconcierto y la contradicción del tándem Casado-Egea, puede refrendar posicionamientos y apuntar un camino claro para el centro derecha.


(Publicado en Diario de Burgos 25 de abril de 2022)

No hay comentarios:

Publicar un comentario