Cavilaciones urgentes de un rentista desasosegado
OTRAS ELECCIONES
Estamos a cuatro semanas menos unas horas de conocer los resultados de las próximas elecciones a la Comunidad de Castilla y León. Muy próximas: en 27 días. Y en mi opinión, serán distintas.
Ya lo son, en realidad. Diferentes a las anteriores, empezando por el hecho de una convocatoria anticipada y terminando por unas expectativas electorales autonómicas que se leerán en clave nacional. La precampaña en sí está demostrando que se pone a prueba, junto a la solidez del presidente Alfonso Fernández Mañueco, también o más la del mismísimo Gobierno de Pedro Sánchez.
De momento, prima la musculatura tradicional de los populares. Y la debilidad creciente de los socialistas. Y el desbarajuste de Ciudadanos. Y la gran incógnita de Vox, que ha sorprendido a propios y extraños con un candidato natural y residente habitualmente en Burgos encabezando la lista de Valladolid. “En un orden de apreciaciones consuetudinarias”, el hecho de que un burgalés encabece una candidatura en Valladolid es algo más que una novedad o rareza; es sobre todo un desafío a esas costumbres ya citadas. Si nos dicen hace unas semanas que Juan García-Gallardo, burgalés por los cuatro costados, era la persona elegida para tratar de que los ultraconservadores ganen terreno, ni lo hubiéramos creído y casi ni lo hubiéramos aceptado.
Pero las novedades de estos comicios no se acaban ahí. El Partido Popular, que perdió la anterior cita electoral, pero que gobernó gracias a la alianza con Ciudadanos, se siente más fuerte que entonces y mientras, sus circunstanciales aliados corren el riesgo de caer en un total terreno baldío. ¿Baldío? No será para la novedosa lista de España Vaciada, que está recogiendo la cosecha que se le está echando a perder a Cs. En realidad, la España Vaciada, harta de todo y de todos, está avisando a escala nacional desde estos comicios.
Castilla y León, la comunidad más extensa de todo la UE, se constituye de acuerdo con lo que hemos dicho en un campo de minas para unos y en un terreno de posibilidades para otros. Ahí están al acecho Casado, Ayuso, García Egea y por supuesto, el candidato Mañueco. Eso dentro del PP. Por la izquierda, el triste protagonismo del ministro Alberto Garzón con la pifia contra la carne y los ganaderos a escala internacional, es toda una bomba de relojería para los candidatos del PSOE y compañía, con onda expansiva que sacude la Moncloa.
Faltan casi dos años para las Elecciones Generales, a no ser que Sánchez tropiece en asuntos complejos como la reforma laboral o sencillamente se harte de aguantar a personajes como el actual ministro de Consumo, dispuesto a ejercer la insolidaridad con sus compañeros de Gobierno sino incluso a sacar la cabeza para ser señalado a costa de hacer el ridículo. No sólo con la carne, sino con todo lo que se mueva, desde los juguetes a los refrescos, inclyendo un obús contra la principal fuente de riqueza de España: según él, el turismo “es de bajo nivel añadido, estacional y precario”. Tan poseído de sí mismo está, que se permite el lujo de querer ordenarnos lo que debemos o no debemos comer y beber o con lo que debemos jugar y disfrutar.
Mañueco y Sánchez, en la XXIV Conferencia de Presidentes celebrada en Salamanca./EFE
Desde estos y otros muchos punto de vista, estas elecciones autonómicas marcan el primer paso de cara a esas generales que Sánchez pensó convocar en el tiempo reglamentario. Pero se le complica el desbarajustado panorama, aunque ahora sueña con un protagonismo internacional para ver si remonta en las encuestas, que por ahora coinciden en una caída más o menos pronunciada del PSOE.
El Covid, con su dañino comportamiento irregular, caprichoso y desaforado, es otro factor de desconcierto. El Covid y el mes de febrero en una comunidad como Castilla y León, donde evidentemente no está garantizado el clima. Ni, por supuesto, los votantes, que pueden verse afectados por una nevada imprevista (recuérdese a Filomena) o simplemente por una temperatura insoportable.
A efectos mínimamente anecdóticos, en estas elecciones se echa de menos la presencia como apoyo al candidato popular del expresidente Juan Vicente Herrera. Él siempre ganó las elecciones y fue un auténtico factor de cohesión y de ánimo para los populares de las nueve provincias castellano y leonesas.
Tiempo al tiempo. El domingo día 13 de febrero a eso de la diez de la noche, es la cita.
(Publicado en Diario de Burgos 17 de enero de 2022)
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